Carta de un marplatense solitario a quien le
haya pasado algo similar en Buenos Aires.
UN RETIRO POCO ESPIRITUAL
Por Julio
Archet.
Su geografía lo ubica entre la miseria de la
villa 31 y el lujo del Sheraton. Febril y obligado lugar de paso para millones
que llegan y se vuelven a la Capital en busca del sustento diario, hoy por hoy
el barrio de Retiro es una muestra eficaz del caos nacional. Y este servidor
vivió allí durante 52 horas. Agarre fuerte su bolso y acompáñeme leyendo un
ratito...
Mi trabajo
para CARBURANDO a veces se transmuta en otro deporte para ser encuadrado en mi
cámara. Esta vez se trató de CICLISTAS Vs. CONARPESA, un partido de básquet por
el ascenso a la Liga Nacional, transmitido en vivo el jueves a las 21 hs. desde
Junín, Pvcia de Buenos Aires. Como también se me confirmó automovilismo para el
domingo, me encontré en la disyuntiva de volver a Mar del Plata, lo que
duplicaría mis costos o quedarme en Buenos Aires esperando el domingo. Opté por
la segunda y aquí estoy sentado en uno de los módulos de cuatro sillas ubicados
por cientos en la Planta Baja de este impresionante complejo de 300 metros por
100 conocido como T.E.B.A., Estación
de Omnibus de la Ciudad de Buenos Aires, en pleno y neurálgico barrio de
Retiro.
Son las
16hs. 20 minutos de un caluroso viernes que en esta aplastante Buenos Aires se
sufre con más intensidad. Por suerte en el interior del edificio el aire
acondicionado cumple eficazmente su función cuasi congelante. Sucede que estoy
sentado justo debajo de uno de los conductos que expulsan el aire gélido y, la
verdad, el frío es intenso, pero lo prefiero al "horno pizzero" que
se enciende en el exterior.
Viajo
provisto de mi cuaderno de notas, indispensable herramienta para garabatear
sensaciones.Intento ordenar ideas. Es un oportuno momento porque lo que me
sobre es tiempo.
La
nostalgia "marina" me tiene a mal traer. Extraño horrores mi familia
y las sencillas cosas que estimulan mi vida diaria en Mar del Plata. Esta
federal ciudad me apabulla. Me carga de "nervios" e inseguridad.
Escribo y a la vez veo "de reojo" mi mochila. Un descuido puede
dejarte sin tus pertenencias.
Enfermo de
"espera crónica", me debato entre el reloj, los tres libros que por
las dudas me traje para leer y un sueño profundo que me empuja la cabeza a
perder nociones. Pero la necesidad de volcar vivencias es más fuerte que el
cansancio... y avanzo en la palabra.
Al borde de la locura...
Paso a
describir lo indescriptible. Una nube humana se desliza por sus pasillos.
Rostros en su mayoría serios y preocupados van y vienen hacia y desde todo el
país y limítrofes. Exposición y oferta de automóviles en su hall de entrada.
Raspadita de por medio te ganas, previo pago "hoy mismo" de $30.- el
derecho a pasar 5 días y 4 noches en Córdoba y $500.- de enganche para un 0
Km., pudiendo elegir el mes y día en el que viajarías (siempre que hoy pagues
los $30.-). Cuando informo a la gentil promotora la ausencia de
"efeté" en mi bolsillo, me ofrecieron pagar $10.- y $20.- en unos
días. No hubo dinero: no hubo trato. PERDÍ EL PREMIO...
La Planta
Baja del complejo es paso obligado para los habitantes de la Villa 31,
"pegada" al Norte del mismo o, más bien diría, "enganchada"
por las rejas y el alambre de púas. Mientras escribo esto, decenas de chicos
atraviesan el lugar ataviados con sus guardapolvo blanco. Un bullicio que se
suma al ya molesto existente en este monstruo de cemento verde y piso rojizo.
Hace 7 minutos (lo medí por curiosidad) que pasan y pasan.
Paro porque
me duermo...
Sábado 08-03-03 / 14:30 hs.
Pasaron
tantas horas que perdí la cuenta. Estoy más que atento a no dormirme, porque es
allí donde te roban el bolso. Alrededor de las 21:30 hs. de anoche casi me
duermo. Un guardia de seguridad advirtió mis cabeceos y me recordó prudencia.
La cuestión es que para no dormirme camino por toda la estación y sus
alrededores. Es así que pude, en estos 2 días de espera, comer barato.
Si tratas
de comprar hecho, te afanan con los precios. Ej: un sándwich de jamón y queso=
$2,50.- Yo compré 4 pebetes a $0,25.- c/u (sub-total= $1.-) y 100 gr. de queso
a $1,30.-. Sumando: 4 enormes sándwichs (sin jamón pero suculentos) a $2,30.-
En la
galería de la Estación se han instalado numerosos locales para ofrecer comidas
y bebidas, así como quioscos. Pero son extremadamente caros. Ej: un paquete de
Cerealitas comunes x 200 gr.= $2,50.- A dos cuadras, más precisamente a la
salida del Ferrocarril Belgrano lo conseguí a $1,50.-
El agua
mineral igual: $3.- una Villavicencio sin gas. Yo la conseguí a $1,50.-
Parecería
que la urgencia de los que se van fuera la excusa para "inflar" los
valores. Por otra parte, te atiende como oliendo m... ¿Se darán cuenta alguna
vez que están en una simple (aunque gigantesca) estación de ómnibus?
De todas
maneras, debo reconocer que ante mi sorpresa, encontré OFERTAS... algunas por
cierre definitivo y otras vaya uno a saber por qué...
Un corazón latiendo, aunque al borde del
infarto...
Por si
alguna vez te toca llegarte a este monumento al transporte colectivo, te cuento
que se trata de un largo edificio (300 mts.) dividido en tres niveles. El
inferior es para despacho y retiro de equipajes y encomiendas. El medio alberga
las dársenas de salida de los ómnibus y una galería limitada por pasillos
interminables. En el superior encontramos las boleterías de todas las empresas
del país.
Este cajón
alargado se subdivide a su vez en 6 secciones definidas por 5 puentes. En cada
uno de ellos hay carteles indicadores que guían para facilitar que el viajero
encuentre el rumbo. Es así que , código de colores mediante, la división es por
regiones:
> Azul oscuro = Sur.
> Violeta = Cuyo.
> Naranja = Noroeste.
> Rojo = Centro.
> Verde = Noreste.
> Celeste = Costa Atlántica.
> Gris = Internacionales.
Si entrás
desde la rampa principal de acceso sobre la avenida Antártida Argentina te vas
a encontrar con que la numeración de las boleterías es impar por la izquierda y
par por la derecha. La región Sur ocupa desde la 1 a la 28. Cuyo, Noroeste y
Centro, de la 29 a la 97. Noreste, de la 98 a la 148. Costa Atlántica, de la
149 a la 186. Internacional, de la 187 a la 206. Como puede apreciarse, está
presente toda la oferta nacional y de países limítrofes.
Saliendo
del edificio por los 5 puentes se accede a las calles de circulación interna.
En el nivel medio y por no más de 5 minutos, paran los taxis, remises y
particulares que traen pasajeros. En el inferior podes tomar taxis o estacionar
tu vehículo particular en una amplia playa de estacionamiento. En el último
tramo se encuentran las paradas de ómnibus. O sea, que salís bajo techo y
llegás a las paradas totalmente guarnecido.
Un potente
sistema de sonido amplifica la voz de al menos 10 locutores que, por turno, se
encargan de informar salidas y arribos.
Seis
escaleras mecánicas, así como una rampa continua de entrada y salida del
complejo, colaboran en el esfuerzo de subir tantos niveles. Además, hay a
disposición ascensor, sillas de ruedas y camillas para discapacitados o
emergencias médicas.
El aire
acondicionado hace de éste ámbito un paraíso de frescor en verano y un abrigado
y cálido recinto en invierno (me consta porque lo pasé).
Además de
la vigilancia propia, la Policía Federal instaló una comisaría en el predio y
provee constantemente de personal patrullando en cuatriciclos eléctricos tanto
en el exterior como en los pasillos interiores.
En el nivel
medio, a la derecha e izquierda de cada puente, se encuentran los baños para
damas y caballeros. En el superior se repiten, pero sólo para uso del personal
de boleterias.
Caminar de
punta a punta lleva varios minutos en especial cuando ocurren los momentos
"pico". Estos dependen de los horarios más usuales de llegada y
partida de pasajeros. En mis múltiples "aguantes" en espera de la
salida de mi ómnibus, legué a detectar los siguientes: 05:00 am, 07:00 am,
09:00 hs. am, 11:00 hs. am, 13:00 hs. pm, 15:00 hs. pm, 19:00 hs. pm, 22:00 hs.
pm y de 0 a 0:30 hs. am.
Entre la 1
las 5 de la madrugada, las llegadas y salidas son esporádicas y no superan la
cifra de 5 coches por hora.
En los
momentos pico mencionados más arriba se cubren totalmente las 75 dársenas, que son renovadas en un
plazo que no supera los 10 minutos máximo. Si hacemos cálculos, por hora pueden
haber circulado más de 300 unidades de
transporte.
¡¡Ahora me
explico el bochinche..!!
Siempre hay un Carlitos.
Semejante
ámbito de convivencia humana no escapa a contener ciertos personajes
pintorescos que lo eligen como su hogar. Así lo conocí a Carlitos, un hombre de
unos 55 a 60 años que recorre todo el tiempo los pasillos emitiendo fuertes
gritos como:
-"¡¡Eeeehhh..!! ¡¡Oooohhh..!!" y otras formas no menos
agresivas de gritar... pero llamativas por el volumen solamente, porque este
amigo no mata una mosca. Solamente asusta e intimida... nada más...
Otro
personaje es el "perrito vigilante". Éste pichicho mezcla de ovejero
con vaya uno a saber qué, camina "solemne" junto a uno de los
vigiladores y obra por imitación. Si el tipo para y mira, él hace lo mismo. Si
grita, él ladra. Además, te pone "cara de malo". Claro que si le
estirás tu mano se acerca feliz moviendo su cola a recibir la caricia o alguna
galletita... (no... no es coima).
Tiempo sin tiempo...
Parece ser
que las agujas del reloj de la boletería que se encuentra frente a la hilera de
asientos en uno de los cuales me encuentro, tuvieran que vencer la fuerza de la
gravedad para avanzar. El tiempo no es mi aliado en la espera. He llegado
normalmente a un promedio de 4 a 6 horas de espera para tomar mi ómnibus. Pero
en esta ocasión he batido mi propio récord: 52 horas esperando desde el viernes al domingo para trabajar en el
autódromo y recién volver a casa.
No tengo
parientes para molestar y un hotel en las cercanías me cuesta $35.- por día.
Esto responde a lo que Ud. pensó: -"¿Por
qué no se va a otro lado?"
En cuanto a
mis compañeros, todos trabajan y no puedo transformarme en una molestia.
No dan los
costos. No dan los tiempos, pero amo mi trabajo hasta el extremo de sufrir
alejarme de los míos. Esa es la parte más difícil para mí. Extraño muchísimo a
mi mujer y los nenes. Perdido en esa marea humana cargada de bolsos, navego en
soledad y mastico mi tristeza. A los 50 pirulos éste bendito país todavía me
obliga a estos aparentemente pequeños pero, para mí, muy duros sacrificios.
Son nulas
mis posibilidades de trabajar en TV desde Mar del Plata, así que me aferro a
esta oportunidad de mantener con dignidad el sustento para mi familia.
Trato de no
perder el valioso y ocioso tiempo. Leo mucho y, como ahora, escribo. Y
camino...
Para sacarle el cuero al país...
Al
atardecer, me fui a recorrer Florida y Lavalle. Me encontré con un bosque de arbolitos (más mujeres que varones) y
una pléyade de artístas callejeros que varían entre chicos tocando acordeón,
estatuas humanas, el doble de Chaplin, hasta parejas de bailarines de tango con
gomina y todo.
Mucho
extranjero (inglés y portugués los idiomas que reconocí) comprándose todo, en
especial cueros y artesanías. Mucho pobre ofreciendo lo que puede por monedas.
Muchas parejas gay (me llamó la atención la cantidad). Mucho quilombo...
demasiado para mi tranquilo gusto marplatense.
Son apenas
10 cuadras las que separan este lujo casi insultante con la realidad
apabullante de Retiro, que bajo la atenta vigilancia del Monumento a los
Ingleses (...) cobija tres estaciones de ferrocarril y una de ómnibus, la más
grande del país ( en todo sentido)... mi "momentáneo hogar
porteño"...
Los
alrededores de Retiro son el fértil y abonado campo donde crecen como hongos
puestos de venta de cualquier cosa. La policía los erradica cada tanto pero
tienen rueditas. Y se vuelven a instalar. Mujeres mayores y hombres harapientos
comiendo, haciendo sus necesidades y durmiendo completan el cuadro de las
miserias urbanas que me asombran paso a paso. Mugre por todos lados. Olor a
orín.. Voces que ofrecen su mercadería y un infernal y multiplicado bip-bip
emitido por los despertadores ofrecidos en venta le ponen el sonido ambiente a
esta patética y desenfocada película de la realidad.
Por fin el
regreso... Terminé con mi trabajo... Terminé con la odisea de tiempo y
espera... Comencé con una nueva reflexión y no puedo evitar estar triste.
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