martes, 20 de septiembre de 2011

UN RETIRO POCO ESPIRITUAL

Carta de un marplatense solitario a quien le haya pasado algo similar en Buenos Aires.

UN RETIRO POCO ESPIRITUAL
Por Julio Archet.

Su geografía lo ubica entre la miseria de la villa 31 y el lujo del Sheraton. Febril y obligado lugar de paso para millones que llegan y se vuelven a la Capital en busca del sustento diario, hoy por hoy el barrio de Retiro es una muestra eficaz del caos nacional. Y este servidor vivió allí durante 52 horas. Agarre fuerte su bolso y acompáñeme leyendo un ratito...

Mi trabajo para CARBURANDO a veces se transmuta en otro deporte para ser encuadrado en mi cámara. Esta vez se trató de CICLISTAS Vs. CONARPESA, un partido de básquet por el ascenso a la Liga Nacional, transmitido en vivo el jueves a las 21 hs. desde Junín, Pvcia de Buenos Aires. Como también se me confirmó automovilismo para el domingo, me encontré en la disyuntiva de volver a Mar del Plata, lo que duplicaría mis costos o quedarme en Buenos Aires esperando el domingo. Opté por la segunda y aquí estoy sentado en uno de los módulos de cuatro sillas ubicados por cientos en la Planta Baja de este impresionante complejo de 300 metros por 100 conocido como T.E.B.A., Estación de Omnibus de la Ciudad de Buenos Aires, en pleno y neurálgico barrio de Retiro.
Son las 16hs. 20 minutos de un caluroso viernes que en esta aplastante Buenos Aires se sufre con más intensidad. Por suerte en el interior del edificio el aire acondicionado cumple eficazmente su función cuasi congelante. Sucede que estoy sentado justo debajo de uno de los conductos que expulsan el aire gélido y, la verdad, el frío es intenso, pero lo prefiero al "horno pizzero" que se enciende en el exterior.
Viajo provisto de mi cuaderno de notas, indispensable herramienta para garabatear sensaciones.Intento ordenar ideas. Es un oportuno momento porque lo que me sobre es tiempo.
La nostalgia "marina" me tiene a mal traer. Extraño horrores mi familia y las sencillas cosas que estimulan mi vida diaria en Mar del Plata. Esta federal ciudad me apabulla. Me carga de "nervios" e inseguridad. Escribo y a la vez veo "de reojo" mi mochila. Un descuido puede dejarte sin tus pertenencias.
Enfermo de "espera crónica", me debato entre el reloj, los tres libros que por las dudas me traje para leer y un sueño profundo que me empuja la cabeza a perder nociones. Pero la necesidad de volcar vivencias es más fuerte que el cansancio... y avanzo en la palabra.

Al borde de la locura...
Paso a describir lo indescriptible. Una nube humana se desliza por sus pasillos. Rostros en su mayoría serios y preocupados van y vienen hacia y desde todo el país y limítrofes. Exposición y oferta de automóviles en su hall de entrada. Raspadita de por medio te ganas, previo pago "hoy mismo" de $30.- el derecho a pasar 5 días y 4 noches en Córdoba y $500.- de enganche para un 0 Km., pudiendo elegir el mes y día en el que viajarías (siempre que hoy pagues los $30.-). Cuando informo a la gentil promotora la ausencia de "efeté" en mi bolsillo, me ofrecieron pagar $10.- y $20.- en unos días. No hubo dinero: no hubo trato. PERDÍ EL PREMIO...
La Planta Baja del complejo es paso obligado para los habitantes de la Villa 31, "pegada" al Norte del mismo o, más bien diría, "enganchada" por las rejas y el alambre de púas. Mientras escribo esto, decenas de chicos atraviesan el lugar ataviados con sus guardapolvo blanco. Un bullicio que se suma al ya molesto existente en este monstruo de cemento verde y piso rojizo. Hace 7 minutos (lo medí por curiosidad) que pasan y pasan.
Paro porque me duermo...

Sábado 08-03-03 / 14:30 hs.
Pasaron tantas horas que perdí la cuenta. Estoy más que atento a no dormirme, porque es allí donde te roban el bolso. Alrededor de las 21:30 hs. de anoche casi me duermo. Un guardia de seguridad advirtió mis cabeceos y me recordó prudencia. La cuestión es que para no dormirme camino por toda la estación y sus alrededores. Es así que pude, en estos 2 días de espera, comer barato.
Si tratas de comprar hecho, te afanan con los precios. Ej: un sándwich de jamón y queso= $2,50.- Yo compré 4 pebetes a $0,25.- c/u (sub-total= $1.-) y 100 gr. de queso a $1,30.-. Sumando: 4 enormes sándwichs (sin jamón pero suculentos) a $2,30.-
En la galería de la Estación se han instalado numerosos locales para ofrecer comidas y bebidas, así como quioscos. Pero son extremadamente caros. Ej: un paquete de Cerealitas comunes x 200 gr.= $2,50.- A dos cuadras, más precisamente a la salida del Ferrocarril Belgrano lo conseguí a $1,50.-
El agua mineral igual: $3.- una Villavicencio sin gas. Yo la conseguí a $1,50.-
Parecería que la urgencia de los que se van fuera la excusa para "inflar" los valores. Por otra parte, te atiende como oliendo m... ¿Se darán cuenta alguna vez que están en una simple (aunque gigantesca) estación de ómnibus?
De todas maneras, debo reconocer que ante mi sorpresa, encontré OFERTAS... algunas por cierre definitivo y otras vaya uno a saber por qué...

Un corazón latiendo, aunque al borde del infarto...
Por si alguna vez te toca llegarte a este monumento al transporte colectivo, te cuento que se trata de un largo edificio (300 mts.) dividido en tres niveles. El inferior es para despacho y retiro de equipajes y encomiendas. El medio alberga las dársenas de salida de los ómnibus y una galería limitada por pasillos interminables. En el superior encontramos las boleterías de todas las empresas del país.
Este cajón alargado se subdivide a su vez en 6 secciones definidas por 5 puentes. En cada uno de ellos hay carteles indicadores que guían para facilitar que el viajero encuentre el rumbo. Es así que , código de colores mediante, la división es por regiones:
>    Azul oscuro = Sur.
>    Violeta = Cuyo.
>    Naranja = Noroeste.
>    Rojo = Centro.
>    Verde = Noreste.
>    Celeste = Costa Atlántica.
>    Gris = Internacionales.
Si entrás desde la rampa principal de acceso sobre la avenida Antártida Argentina te vas a encontrar con que la numeración de las boleterías es impar por la izquierda y par por la derecha. La región Sur ocupa desde la 1 a la 28. Cuyo, Noroeste y Centro, de la 29 a la 97. Noreste, de la 98 a la 148. Costa Atlántica, de la 149 a la 186. Internacional, de la 187 a la 206. Como puede apreciarse, está presente toda la oferta nacional y de países limítrofes.
Saliendo del edificio por los 5 puentes se accede a las calles de circulación interna. En el nivel medio y por no más de 5 minutos, paran los taxis, remises y particulares que traen pasajeros. En el inferior podes tomar taxis o estacionar tu vehículo particular en una amplia playa de estacionamiento. En el último tramo se encuentran las paradas de ómnibus. O sea, que salís bajo techo y llegás a las paradas totalmente guarnecido.
Un potente sistema de sonido amplifica la voz de al menos 10 locutores que, por turno, se encargan de informar salidas y arribos.
Seis escaleras mecánicas, así como una rampa continua de entrada y salida del complejo, colaboran en el esfuerzo de subir tantos niveles. Además, hay a disposición ascensor, sillas de ruedas y camillas para discapacitados o emergencias médicas.
El aire acondicionado hace de éste ámbito un paraíso de frescor en verano y un abrigado y cálido recinto en invierno (me consta porque lo pasé).
Además de la vigilancia propia, la Policía Federal instaló una comisaría en el predio y provee constantemente de personal patrullando en cuatriciclos eléctricos tanto en el exterior como en los pasillos interiores.
En el nivel medio, a la derecha e izquierda de cada puente, se encuentran los baños para damas y caballeros. En el superior se repiten, pero sólo para uso del personal de boleterias.
Caminar de punta a punta lleva varios minutos en especial cuando ocurren los momentos "pico". Estos dependen de los horarios más usuales de llegada y partida de pasajeros. En mis múltiples "aguantes" en espera de la salida de mi ómnibus, legué a detectar los siguientes: 05:00 am, 07:00 am, 09:00 hs. am, 11:00 hs. am, 13:00 hs. pm, 15:00 hs. pm, 19:00 hs. pm, 22:00 hs. pm y de 0 a 0:30 hs. am.
Entre la 1 las 5 de la madrugada, las llegadas y salidas son esporádicas y no superan la cifra de 5 coches por hora.
En los momentos pico mencionados más arriba se cubren totalmente las 75 dársenas, que son renovadas en un plazo que no supera los 10 minutos máximo. Si hacemos cálculos, por hora pueden haber circulado más de 300 unidades de transporte.
¡¡Ahora me explico el bochinche..!!

Siempre hay un Carlitos.
Semejante ámbito de convivencia humana no escapa a contener ciertos personajes pintorescos que lo eligen como su hogar. Así lo conocí a Carlitos, un hombre de unos 55 a 60 años que recorre todo el tiempo los pasillos emitiendo fuertes gritos como:
-"¡¡Eeeehhh..!!  ¡¡Oooohhh..!!" y otras formas no menos agresivas de gritar... pero llamativas por el volumen solamente, porque este amigo no mata una mosca. Solamente asusta e intimida... nada más...
Otro personaje es el "perrito vigilante". Éste pichicho mezcla de ovejero con vaya uno a saber qué, camina "solemne" junto a uno de los vigiladores y obra por imitación. Si el tipo para y mira, él hace lo mismo. Si grita, él ladra. Además, te pone "cara de malo". Claro que si le estirás tu mano se acerca feliz moviendo su cola a recibir la caricia o alguna galletita... (no... no es coima).

Tiempo sin tiempo...
Parece ser que las agujas del reloj de la boletería que se encuentra frente a la hilera de asientos en uno de los cuales me encuentro, tuvieran que vencer la fuerza de la gravedad para avanzar. El tiempo no es mi aliado en la espera. He llegado normalmente a un promedio de 4 a 6 horas de espera para tomar mi ómnibus. Pero en esta ocasión he batido mi propio récord: 52 horas esperando desde el viernes al domingo para trabajar en el autódromo y recién volver a casa.
No tengo parientes para molestar y un hotel en las cercanías me cuesta $35.- por día. Esto responde a lo que Ud. pensó: -"¿Por qué no se va a otro lado?"
En cuanto a mis compañeros, todos trabajan y no puedo transformarme en una molestia.
No dan los costos. No dan los tiempos, pero amo mi trabajo hasta el extremo de sufrir alejarme de los míos. Esa es la parte más difícil para mí. Extraño muchísimo a mi mujer y los nenes. Perdido en esa marea humana cargada de bolsos, navego en soledad y mastico mi tristeza. A los 50 pirulos éste bendito país todavía me obliga a estos aparentemente pequeños pero, para mí, muy duros sacrificios.
Son nulas mis posibilidades de trabajar en TV desde Mar del Plata, así que me aferro a esta oportunidad de mantener con dignidad el sustento para mi familia.
Trato de no perder el valioso y ocioso tiempo. Leo mucho y, como ahora, escribo. Y camino...

Para sacarle el cuero al país...
Al atardecer, me fui a recorrer Florida y Lavalle. Me encontré con un bosque de arbolitos (más mujeres que varones) y una pléyade de artístas callejeros que varían entre chicos tocando acordeón, estatuas humanas, el doble de Chaplin, hasta parejas de bailarines de tango con gomina y todo.
Mucho extranjero (inglés y portugués los idiomas que reconocí) comprándose todo, en especial cueros y artesanías. Mucho pobre ofreciendo lo que puede por monedas. Muchas parejas gay (me llamó la atención la cantidad). Mucho quilombo... demasiado para mi tranquilo gusto marplatense.
Son apenas 10 cuadras las que separan este lujo casi insultante con la realidad apabullante de Retiro, que bajo la atenta vigilancia del Monumento a los Ingleses (...) cobija tres estaciones de ferrocarril y una de ómnibus, la más grande del país ( en todo sentido)... mi "momentáneo hogar porteño"...
Los alrededores de Retiro son el fértil y abonado campo donde crecen como hongos puestos de venta de cualquier cosa. La policía los erradica cada tanto pero tienen rueditas. Y se vuelven a instalar. Mujeres mayores y hombres harapientos comiendo, haciendo sus necesidades y durmiendo completan el cuadro de las miserias urbanas que me asombran paso a paso. Mugre por todos lados. Olor a orín.. Voces que ofrecen su mercadería y un infernal y multiplicado bip-bip emitido por los despertadores ofrecidos en venta le ponen el sonido ambiente a esta patética y desenfocada película de la realidad.
Por fin el regreso... Terminé con mi trabajo... Terminé con la odisea de tiempo y espera... Comencé con una nueva reflexión y no puedo evitar estar triste.




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