lunes, 19 de septiembre de 2011

AMOR... ¿EL REVÉS DE ROMA?


AMOR... ¿EL REVÉS DE ROMA?.
Por Julio Archet.

En el eterno juego entre las palabras y el pensamiento libre uno a veces se encuentra con notables coincidencias que, en virtud de su innegable trascendencia, obligan a la investigación , el análisis y un trato prudente. Hoy propongo un juego en el que nos autoimpongamos una visión imparcial y objetiva fuera de todo fanatismo o tendencia. ¿Podremos lograr tamaña proeza plena de humildad y entrega? Si se atreve, lea esta nota.

El espinoso tema de la religión ya es lo suficientemente delicado como para que uno le agregue nuevas espinas. Pero, en honor a la tradición de “curioso” y “metido” que nos precede, no puedo menos que meter mi nariz aunque termine -la pobre- un tanto abollada por algún que otro empellón.
Reconozco no ser un historiador autorizado aunque sí un lector empedernido, pero también expongo mi situación de imparcial testigo cuando de referencias concretas se trata. Intento ser lo más ecuánime posible al momento de intentar hipótesis que bien pueden estar ubicadas en el más absoluto equívoco. Pero, en honor también a la posibilidad de acierto es que no me privo de tirar la flecha, sin el más mínimo afán de herir a nadie.  Simplemente hechos... y dudas.

Las eternas asambleas.
Teniendo en cuenta todas las asambleas por cuyos actos han perdurado en la Historia, podemos observar que sobre una pesa una responsabilidad excepcional: la que presidió los últimos días de vida nacional del pueblo judío. Fue ella la que juzgó y condenó a Jesucristo. Lleva en la Historia un nombre especial: se la denomina Sanedrín.
Formaban parte del sanedrín en tiempos de Jesucristo setenta y un componentes, los que estaban así distribuidos: dieciocho sacerdotes, catorce escribas, y diez ancianos. Se componía de un presidente (que por lo común era el gran sacerdote), un primer vicepresidente y un segundo vicepresidente que ocupaban, respectivamente, los lados derecho e izquierdo de la presidencia. Seguían después, en escala descendente, los demás componentes del Consejo, así distribuidos: los sacerdotes, en su mayoría grandes sacerdotes honoríficos; los ancianos o principales, todos ellos padres de familia, y los escribas, u hombres destinados a escribir.
El sanedrín o gran consejo era el alto tribunal de justicia, el Tribunal Supremo de los judíos. Fue establecido en Jerusalén después del exilio de Babilonia. Según se dice, su modelo habría sido el famoso consejo de los setenta ancianos instituido por Moisés en el desierto (Deut. 17,8-9). Este consejo se habría mantenido y perpetuado, junto con el poder real, a través de los siglos de la antigua ley. Sólo en los últimos tiempos habría modificado su nombre. Esencialmente idéntico, en un momento de la Historia se habría denominado Sanedrín en vez de Consejo de los ancianos. Esta afirmación es exagerada. El consejo de los ancianos, elegido por Moisés, sólo duró un tiempo muy limitado y desapareció tras la entrada de Israel en la tierra prometida. Si, como pretenden los rabinos, se hubiese conservado junto al poder real, la Biblia, Josefo o Filón lo habrían mencionado. Ésa es la verdad.
Entendía el Sanedrín en los asuntos criminales y administrativos, por lo regular ya juzgados por otros tribunales inferiores. Sin embargo, ciertos asuntos muy importantes iban inmediatamente a él, el cual podía en casos graves condenar a la pena capital (en una sala llamada "de las piedras de sillería").

Identidad y misión de los Cardenales.

La Asamblea que hoy rige los destinos de la Iglesia Católica es bien conocida por todos: el Vaticano. Podemos definirla como un gran consejo conformado por integrantes a los que se denomina Cardenales. Los Cardenales nacieron en el siglo IV, aunque en su forma actual fueron establecidos en 1150. Desde el año 1059 son los electores exclusivos del nuevo Papa. Desde el siglo XVI hasta Juan XXIII eran 70. Pablo VI no puso límite en el número de Cardenales, pero sí en el de electores -120-, quedando excluidos de esta prerrogativa los mayores de 80 años. Aparte de la elección del Papa, es también misión de los Cardenales es ser consejeros permanentes del Papa y de la Curia Romana.
El color rojo púrpura identifica a los Cardenales, llamados en tiempos pasados los "Príncipes de la Iglesia". Su significado aparece descrito en las palabras que el Papa les dirige mientras les impone la birreta, recordándoles que ésta es "roja como signo de la dignidad cardenalicia, para significar que debéis estar dispuestos a portaros con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios y por la libertad y la difusión de la Santa Iglesia Romana".
Desde el 26 de enero del corriente año hay 141 Cardenales más dos "in pectore". A ellos hay que sumar, los 37 Cardenales electos, lo que suma un total de 178.
Hasta aquí, un simple acto de enumeración y detalle histórico que no indica mucho.

¿Coincidencias?
Estamos hablando de sacerdotes cuando nos referimos a los integrantes de ambas Asambleas mencionadas: Sanedrín y Vaticano. Usted me dirá: -“Idéntico término pero diferente objetivo...”... pero lo cierto es que con el término “sacerdote” se definía a los miembros del consejo que ejecutó a Jesús. Bueno... es una forma de decir... porque es bien sabido que los muy cobardes hacen caer la responsabilidad de tamaño crimen en los romanos, con Poncio Pilatos a la cabeza.
Pero... no nos alejemos del núcleo de la cuestión que nos ocupa...
Si intentáramos establecer puntos de comparación entre el Sanedrín y la actual Iglesia Católica, nos encontraríamos con extraordinarias coincidencias...
¿Jugamos un poco libres de cualquier especulación? Bien... aceptado el desafío y desaforados de tendenciosas intenciones, aboquémonos a transitar el camino que la duda nos abrió arteramente.
El Sanedrín estaba constituido por un Consejo de Sacerdotes que respondían, a su vez, a un Sumo Sacerdote. Durante los tiempos de la ejecución de Jesús este cargo lo ostentaba un tal Caifás.
El Vaticano está constituido por un Consejo de Sacerdotes que responden a su vez a un Sumo Sacerdote: el Papa.
Para el Sanedrín todo acto era juzgado por la Ley Divina establecida por las Escrituras.
Para el Vaticano todo acto es juzgado por la Ley establecida por la Sagrada Escritura que es la Biblia.
El Sanedrín juzgaba y ejecutaba a todo aquel que fuera considerado transgresor a la Ley Divina. Indudablemente, Jesús fue su víctima más trascendente.
El Vaticano, en época de la Inquisición, juzgaba y ejecutaba a todo aquel que fuera considerado transgresor a la Ley Divina.
El Sanedrín estaba sustentado mediante su poderío económico, que ponía a los miembros en una envidiable posición de privilegio ante el pueblo.
El Vaticano está sustentado mediante su poderío económico, que pone a sus miembros en una envidiable posición de privilegio ante el pueblo, aunque ellos digan lo contrario... -Banco Ambrosiano de por medio-...
El Sanedrín desarrolló sus actividades religiosas dentro de un lujoso templo, monopolizando de esa manera el contacto de los súbditos o fieles con el “Señor”.
El Vaticano desarrolla sus actividades religiosas dentro de un lujoso templo, monopolizando de esa manera el contacto de los súbditos o fieles con el “Señor”.
Los hombres del Sanedrín eran serios y adustos, otorgándose a sí mismos la supremacía de la autoridad de Dios ante los hombres.
Los hombres del Vaticano son serios y adustos, otorgándose a sí mismos la supremacía de la autoridad de Dios ante los hombres.
Los hombres del Sanedrín negaban rotundamente la participación de la mujer como ejecutora de los ritos religiosos.
Los hombres del Vaticano niegan la participación de la mujer como ejecutora de los ritos religiosos. En simples palabras: una monja no puede dar misa.
Los miembros del Sanedrín lucraban con la venta de todo tipo de objetos de carácter religioso, so pretexto de la manutención del templo.
Los miembros del Vaticano lucran con la venta de todo tipo de objetos de carácter religioso, so pretexto de la manutención del templo.
Los miembros del Sanedrín, ¿valorizaron el poder del Amor por encima del de la palabra?
Los miembros del Vaticano, ¿valorizaron el poder del Amor por encima de de la palabra?
Los miembros del Sanedrín vestían largas túnicas hasta los pies, engalanadas con símbolos representativos de su jerarquía religiosa.
Los miembros del Vaticano visten largas túnicas hasta los pies, engalanadas con símbolos representativos de su jerarquía eclesiástica.
El Sanedrín actuaba regido por un verticalismo cruel, que no daba lugar a las interpretaciones individuales.
El Vaticano actúa regido por un verticalismo quizá no tan cruel (al menos en estos tiempos), pero sí que no da lugar a las interpretaciones individuales.
La lista de “coincidencias” tal vez podría ampliarse aún más, pero creo que con lo visto es suficiente.
Aunque alguien pueda decirme que el Sanedrín ha tenido trascendencia dentro del marco de la religión Judía (olvidando que Jesús era un rabí), es innegable que la forma de actuar que impulsa a la Iglesia Católica es demasiado similar y de una coincidencia meridiana en cuanto a hechos y procederes. Lamentablemente, la actitud de soberbia con que se manejan muchos sacerdotes hoy en día no hace más que sumar coincidencias a la larga lista antes mencionada.
Cristo predicó otra cosa, en mi humilde entender. Jamás vistió ropajes suntuosos como los que hoy día luce el Papa. Su palabra fue siempre vehículo de curación tanto para el espíritu como para el cuerpo. Nadie que no siga firmemente sus enseñanzas puede arrogarse ser SU representante en la Tierra. Estas enseñanzas apuntaron siempre directamente a la integridad espiritual del hombre. No intentaron mediante reglas y códigos, oraciones y salmos influir en la creencia de la gente. No impusieron tampoco horarios para la elevación del espíritu hacia Dios. Simplemente impulsaron -e impulsan- si son correctamente interpretadas al autoconocimiento y al acercamiento profundo, íntimo y absolutamente individual con Dios.
Es imposible creer en el “espíritu Santo” encarnado en los hombres cuando vemos hoy día las terribles atrocidades que en nombre del amor se llevan a cabo, sin olvidarnos, por supuesto, de las que ocurrieron en el pasado y cuya sola mención produce escozor.
Los sacerdotes actúan de espaldas a los hombres cuando hablan con Dios y de espaldas a Dios cuando se dirigen a los hombres... Al menos su ceremonia principal (la misa) así lo expone a los ojos de cualquiera.
En el transcurso de su historia la Iglesia bendijo armas que mataron y siguen matando en nombre del Señor. Inmerso en mi ignorancia, yo pregunto: ¿cuándo Jesús mató en nombre del Señor? ¿No es verdad entonces que para Dios todos los hombres son iguales? ¿Tenemos que pensar que las diferencias políticas o religiosas son más poderosas al momento de tomar decisiones que la propia palabra de Dios?
Son demasiados interrogantes para mi pobre cabeza...
No llego a entender todavía cómo es que la gente jamás se opuso a un accionar tan alejado de la simpleza y virtud con la que Jesús nos expuso el vínculo con su Padre. Tal vez la prédica del “temor a Dios” haya sido muy efectiva por parte de sus milenarios representantes... No sé.
Quizá  la no oposición a esta “política divina” sea tan solo una cuestión de comodidad. Intermedian por nosotros ante Dios... anulando el “riesgo” de sentir la verdadera VOZ interior del YO profundo, esa VOZ que proviene “directamente” del DIOS que todos llevamos dentro, tan dentro en algunos casos que es casi imperceptible... PERO EXISTE...¡¡EXISTE..!!
Seguimos poniendo en manos de otros nuestra responsabilidad individual. Seguimos complicándonos con reglas y dogmas, porque de esa forma sabemos que tenemos escapatoria. Pero de lo que sí no podemos escapar (y eso molesta mucho) es de la VOZ interior. Esa que cada tanto, cuando nos descuidamos en la defensa, nos hace VER lo equivocados que estamos y lo vacíos de sentimientos que se encuentran la mayoría de nuestros actos de vida.
La “jaula” de confort que nos hemos construido incluye una manija para escaparnos de los espiritual. Nos sentimos orgullosos de nuestra vida material pero “ni tocar” el tema espiritual. –“Eso es para los curas...”, diría una de tantos “avivados”...
Estoy seguro que Jesús nos mira con atención. EL nos dejó demasiadas enseñanzas como para que ahora nos hagamos los sordos. Viajó en el espacio/tiempo con un objetivo claro: hacernos VER a nosotros mismos en SU imagen. Lograr que nos reconociéramos en EL y pudiéramos “sentir” la vida, más que simplemente “vivirla”... Solamente un ser de semejante magnitud podría habernos hecho reflexionar sobre la eternidad de nuestro camino. Lamentablemente, nuestra soberbia como supuesta especie dominante nos sigue jugando una mala pasada: nos creemos más que Dios... y así nos va.
Pido perdón a quienes ofendo con mis interpretaciones ambiguas y tal vez faltas de criterio y conocimiento. Soy un bruto que aún se emociona con la imagen de un Cristo caminando entre nosotros representado por miles de formas humanas de carne y hueso... no de yeso o de madera.
Pido perdón...



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