AMOR... ¿EL REVÉS DE ROMA?.
Por Julio Archet.
En el eterno juego entre las palabras y el pensamiento
libre uno a veces se encuentra con notables coincidencias que, en virtud de su
innegable trascendencia, obligan a la investigación , el análisis y un trato
prudente. Hoy propongo un juego en el que nos autoimpongamos una visión
imparcial y objetiva fuera de todo fanatismo o tendencia. ¿Podremos lograr
tamaña proeza plena de humildad y entrega? Si se atreve, lea esta nota.
El
espinoso tema de la religión ya es lo suficientemente delicado como para que
uno le agregue nuevas espinas. Pero, en honor a la tradición de “curioso” y
“metido” que nos precede, no puedo menos que meter mi nariz aunque termine -la
pobre- un tanto abollada por algún que otro empellón.
Reconozco
no ser un historiador autorizado aunque sí un lector empedernido, pero también
expongo mi situación de imparcial testigo cuando de referencias concretas se
trata. Intento ser lo más ecuánime posible al momento de intentar hipótesis que
bien pueden estar ubicadas en el más absoluto equívoco. Pero, en honor también
a la posibilidad de acierto es que no me privo de tirar la flecha, sin el más
mínimo afán de herir a nadie.
Simplemente hechos... y dudas.
Las eternas asambleas.
Teniendo
en cuenta todas las asambleas por
cuyos actos han perdurado en la Historia, podemos observar que sobre una pesa
una responsabilidad excepcional: la que presidió los últimos días de vida
nacional del pueblo judío. Fue ella la que juzgó y condenó a Jesucristo. Lleva
en la Historia un nombre especial: se la denomina Sanedrín.
Formaban
parte del sanedrín en tiempos de
Jesucristo setenta y un componentes,
los que estaban así distribuidos: dieciocho sacerdotes, catorce escribas, y
diez ancianos. Se componía de un presidente (que por lo común era el gran
sacerdote), un primer vicepresidente y un segundo vicepresidente que ocupaban,
respectivamente, los lados derecho e izquierdo de la presidencia. Seguían
después, en escala descendente, los demás componentes del Consejo, así distribuidos:
los sacerdotes, en su mayoría grandes sacerdotes honoríficos; los ancianos o
principales, todos ellos padres de familia, y los escribas, u hombres
destinados a escribir.
El sanedrín o gran consejo era el alto tribunal de justicia, el Tribunal Supremo de los judíos. Fue establecido en Jerusalén después del exilio de Babilonia. Según se dice, su modelo habría sido el famoso consejo de los setenta ancianos instituido por Moisés en el desierto (Deut. 17,8-9). Este consejo se habría mantenido y perpetuado, junto con el poder real, a través de los siglos de la antigua ley. Sólo en los últimos tiempos habría modificado su nombre. Esencialmente idéntico, en un momento de la Historia se habría denominado Sanedrín en vez de Consejo de los ancianos. Esta afirmación es exagerada. El consejo de los ancianos, elegido por Moisés, sólo duró un tiempo muy limitado y desapareció tras la entrada de Israel en la tierra prometida. Si, como pretenden los rabinos, se hubiese conservado junto al poder real, la Biblia, Josefo o Filón lo habrían mencionado. Ésa es la verdad.
El sanedrín o gran consejo era el alto tribunal de justicia, el Tribunal Supremo de los judíos. Fue establecido en Jerusalén después del exilio de Babilonia. Según se dice, su modelo habría sido el famoso consejo de los setenta ancianos instituido por Moisés en el desierto (Deut. 17,8-9). Este consejo se habría mantenido y perpetuado, junto con el poder real, a través de los siglos de la antigua ley. Sólo en los últimos tiempos habría modificado su nombre. Esencialmente idéntico, en un momento de la Historia se habría denominado Sanedrín en vez de Consejo de los ancianos. Esta afirmación es exagerada. El consejo de los ancianos, elegido por Moisés, sólo duró un tiempo muy limitado y desapareció tras la entrada de Israel en la tierra prometida. Si, como pretenden los rabinos, se hubiese conservado junto al poder real, la Biblia, Josefo o Filón lo habrían mencionado. Ésa es la verdad.
Entendía el Sanedrín en los asuntos criminales y
administrativos, por lo regular ya juzgados por otros tribunales inferiores.
Sin embargo, ciertos asuntos muy importantes iban inmediatamente a él, el cual
podía en casos graves condenar a la pena capital (en una sala llamada "de
las piedras de sillería").
Identidad y misión de los Cardenales.
La
Asamblea que hoy rige los destinos de la Iglesia Católica es bien conocida por
todos: el Vaticano. Podemos definirla como un gran consejo conformado por integrantes a los que se denomina
Cardenales. Los Cardenales nacieron en el siglo IV, aunque en su forma actual
fueron establecidos en 1150. Desde el año 1059 son los electores exclusivos del
nuevo Papa. Desde el siglo XVI hasta Juan XXIII eran 70. Pablo VI no puso límite en el número de Cardenales, pero
sí en el de electores -120-, quedando excluidos de esta prerrogativa los
mayores de 80 años. Aparte de la elección del Papa, es también misión de los
Cardenales es ser consejeros permanentes del Papa y de la Curia Romana.
El
color rojo púrpura identifica a los Cardenales, llamados en tiempos pasados los
"Príncipes de la Iglesia". Su significado aparece descrito en las
palabras que el Papa les dirige mientras les impone la birreta, recordándoles
que ésta es "roja como signo de la
dignidad cardenalicia, para significar que debéis estar dispuestos a portaros
con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe
cristiana, por la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios y por la libertad y
la difusión de la Santa Iglesia Romana".
Desde
el 26 de enero del corriente año hay 141 Cardenales más dos "in
pectore". A ellos hay que sumar, los 37 Cardenales electos, lo que suma un total de 178.
Hasta
aquí, un simple acto de enumeración y detalle histórico que no indica mucho.
¿Coincidencias?
Estamos hablando de sacerdotes cuando nos referimos a los
integrantes de ambas Asambleas mencionadas: Sanedrín y Vaticano. Usted me dirá:
-“Idéntico término pero diferente
objetivo...”... pero lo cierto es que con el término “sacerdote” se definía
a los miembros del consejo que ejecutó a Jesús. Bueno... es una forma de
decir... porque es bien sabido que los muy cobardes hacen caer la
responsabilidad de tamaño crimen en los romanos, con Poncio Pilatos a la
cabeza.
Pero...
no nos alejemos del núcleo de la cuestión que nos ocupa...
Si
intentáramos establecer puntos de comparación entre el Sanedrín y la actual
Iglesia Católica, nos encontraríamos con extraordinarias coincidencias...
¿Jugamos
un poco libres de cualquier especulación? Bien... aceptado el desafío y
desaforados de tendenciosas intenciones, aboquémonos a transitar el camino que
la duda nos abrió arteramente.
El
Sanedrín estaba constituido por un Consejo de Sacerdotes que respondían, a su
vez, a un Sumo Sacerdote. Durante los tiempos de la ejecución de Jesús este
cargo lo ostentaba un tal Caifás.
El
Vaticano está constituido por un Consejo de Sacerdotes que responden a su vez a
un Sumo Sacerdote: el Papa.
Para el
Sanedrín todo acto era juzgado por la Ley Divina establecida por las
Escrituras.
Para
el Vaticano todo acto es juzgado por la Ley establecida por la Sagrada
Escritura que es la Biblia.
El
Sanedrín juzgaba y ejecutaba a todo aquel que fuera considerado transgresor a
la Ley Divina. Indudablemente, Jesús fue su víctima más trascendente.
El
Vaticano, en época de la Inquisición, juzgaba y ejecutaba a todo aquel que
fuera considerado transgresor a la Ley Divina.
El
Sanedrín estaba sustentado mediante su poderío económico, que ponía a los
miembros en una envidiable posición de privilegio ante el pueblo.
El
Vaticano está sustentado mediante su poderío económico, que pone a sus miembros
en una envidiable posición de privilegio ante el pueblo, aunque ellos digan lo
contrario... -Banco Ambrosiano de por medio-...
El
Sanedrín desarrolló sus actividades religiosas dentro de un lujoso templo,
monopolizando de esa manera el contacto de los súbditos o fieles con el
“Señor”.
El
Vaticano desarrolla sus actividades religiosas dentro de un lujoso templo,
monopolizando de esa manera el contacto de los súbditos o fieles con el
“Señor”.
Los
hombres del Sanedrín eran serios y adustos, otorgándose a sí mismos la
supremacía de la autoridad de Dios ante los hombres.
Los
hombres del Vaticano son serios y adustos, otorgándose a sí mismos la
supremacía de la autoridad de Dios ante los hombres.
Los
hombres del Sanedrín negaban rotundamente la participación de la mujer como
ejecutora de los ritos religiosos.
Los
hombres del Vaticano niegan la participación de la mujer como ejecutora de los
ritos religiosos. En simples palabras: una monja no puede dar misa.
Los
miembros del Sanedrín lucraban con la venta de todo tipo de objetos de carácter
religioso, so pretexto de la manutención del templo.
Los
miembros del Vaticano lucran con la venta de todo tipo de objetos de carácter
religioso, so pretexto de la manutención del templo.
Los
miembros del Sanedrín, ¿valorizaron el poder del Amor por encima del de la
palabra?
Los
miembros del Vaticano, ¿valorizaron el poder del Amor por encima de de la
palabra?
Los
miembros del Sanedrín vestían largas túnicas hasta los pies, engalanadas con
símbolos representativos de su jerarquía religiosa.
Los
miembros del Vaticano visten largas túnicas hasta los pies, engalanadas con
símbolos representativos de su jerarquía eclesiástica.
El
Sanedrín actuaba regido por un verticalismo cruel, que no daba lugar a las
interpretaciones individuales.
El
Vaticano actúa regido por un verticalismo quizá no tan cruel (al menos en estos
tiempos), pero sí que no da lugar a las interpretaciones individuales.
La
lista de “coincidencias” tal vez podría ampliarse aún más, pero creo que con lo
visto es suficiente.
Aunque
alguien pueda decirme que el Sanedrín ha tenido trascendencia dentro del marco
de la religión Judía (olvidando que Jesús era un rabí), es innegable que la
forma de actuar que impulsa a la Iglesia Católica es demasiado similar y de una
coincidencia meridiana en cuanto a hechos y procederes. Lamentablemente, la
actitud de soberbia con que se manejan muchos sacerdotes hoy en día no hace más
que sumar coincidencias a la larga lista antes mencionada.
Cristo
predicó otra cosa, en mi humilde entender. Jamás vistió ropajes suntuosos como
los que hoy día luce el Papa. Su palabra fue siempre vehículo de curación tanto
para el espíritu como para el cuerpo. Nadie que no siga firmemente sus
enseñanzas puede arrogarse ser SU representante en la Tierra. Estas enseñanzas
apuntaron siempre directamente a la integridad espiritual del hombre. No
intentaron mediante reglas y códigos, oraciones y salmos influir en la creencia
de la gente. No impusieron tampoco horarios para la elevación del espíritu
hacia Dios. Simplemente impulsaron -e impulsan- si son correctamente
interpretadas al autoconocimiento y al acercamiento profundo, íntimo y
absolutamente individual con Dios.
Es
imposible creer en el “espíritu Santo” encarnado en los hombres cuando vemos
hoy día las terribles atrocidades que en nombre del amor se llevan a
cabo, sin olvidarnos, por supuesto, de las que ocurrieron en el pasado y cuya
sola mención produce escozor.
Los
sacerdotes actúan de espaldas a los hombres cuando hablan con Dios y de
espaldas a Dios cuando se dirigen a los hombres... Al menos su ceremonia
principal (la misa) así lo expone a los ojos de cualquiera.
En el
transcurso de su historia la Iglesia bendijo armas que mataron y siguen matando
en nombre del Señor. Inmerso en mi ignorancia, yo pregunto: ¿cuándo
Jesús mató en nombre del Señor? ¿No es verdad entonces que para Dios todos los
hombres son iguales? ¿Tenemos que pensar que las diferencias políticas o
religiosas son más poderosas al momento de tomar decisiones que la propia
palabra de Dios?
Son
demasiados interrogantes para mi pobre cabeza...
No
llego a entender todavía cómo es que la gente jamás se opuso a un accionar tan
alejado de la simpleza y virtud con la que Jesús nos expuso el vínculo con su
Padre. Tal vez la prédica del “temor a Dios” haya sido muy efectiva por parte
de sus milenarios representantes... No sé.
Quizá la no oposición a esta “política divina” sea
tan solo una cuestión de comodidad. Intermedian por nosotros ante Dios...
anulando el “riesgo” de sentir la verdadera VOZ interior del YO profundo, esa
VOZ que proviene “directamente” del DIOS que todos llevamos dentro, tan dentro
en algunos casos que es casi imperceptible... PERO EXISTE...¡¡EXISTE..!!
Seguimos
poniendo en manos de otros nuestra responsabilidad individual. Seguimos
complicándonos con reglas y dogmas, porque de esa forma sabemos que tenemos
escapatoria. Pero de lo que sí no podemos escapar (y eso molesta mucho) es de
la VOZ interior. Esa que cada tanto, cuando nos descuidamos en la defensa, nos
hace VER lo equivocados que estamos y lo vacíos de sentimientos que se
encuentran la mayoría de nuestros actos de vida.
La
“jaula” de confort que nos hemos construido incluye una manija para escaparnos
de los espiritual. Nos sentimos orgullosos de nuestra vida material pero “ni
tocar” el tema espiritual. –“Eso es para
los curas...”, diría una de tantos “avivados”...
Estoy seguro que Jesús nos mira con atención. EL nos dejó
demasiadas enseñanzas como para que ahora nos hagamos los sordos. Viajó en el
espacio/tiempo con un objetivo claro: hacernos VER a nosotros mismos en SU
imagen. Lograr que nos reconociéramos en EL y pudiéramos “sentir” la vida, más
que simplemente “vivirla”... Solamente un ser de semejante magnitud podría
habernos hecho reflexionar sobre la eternidad de nuestro camino.
Lamentablemente, nuestra soberbia como supuesta especie dominante nos sigue
jugando una mala pasada: nos creemos más que Dios... y así nos va.
Pido perdón a quienes ofendo con mis interpretaciones
ambiguas y tal vez faltas de criterio y conocimiento. Soy un bruto que aún se
emociona con la imagen de un Cristo caminando entre nosotros representado por
miles de formas humanas de carne y hueso... no de yeso o de madera.
Pido perdón...

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