lunes, 19 de septiembre de 2011

UN DUEÑO DE A RATITOS.


Vida de perros.

UN DUEÑO DE A RATITOS.
Por Julio Archet.

Vagabundean solitarios por la playa y las calles de la ciudad. Por el módico pago de una caricia, te brindan el afecto de un “lambetazo” y una movida feliz de cola. Son afectuosos con los chicos y se dejan mimar por ocasionales transeúntes hasta que, sorpresivamente, siguen su camino... Adónde van nadie lo sabe. De dónde vienen, tampoco... Son el vivo recordatorio de la crueldad y el abandono. ¿Usted tiene perro? Entonces, va a saber apreciar lo que sigue.

En general son perros “marca perro”. Cruzas indefinidas en las que la diversidad natural ha hecho obra.  No poseen certificados que avalen su nacimiento ni determinen su orígen, pero sí pueden jactarse de poseer el don de ser perros en “estado de supervivencia”.
Personalmente me he topado con ellos en infinidad de ocasiones. Sucede que por vivir en un departamento pequeño no poseo las comodidades suficientes como para permitirme convivir con un perro, cualquiera sea su tamaño. Mis hijos pequeños han reclamado por años esa peluda presencia y tanto mi mujer como yo hemos sufrido la obligada misión de negarnos a tal requerimiento. Es entonces todo un acontecimiento cuando nos encontramos con estos ocasionales amigos y gozamos de su compañía mientras caminamos por las calles del barrio o por la costanera.
En la mayoría de los casos son el producto de un abandono intencional cuando los turistas se alejan de la ciudad luego de pasar sus vacaciones. Dado que no quieren regresar a sus hogares portando una presencia “extra” no tienen mejor idea que dejarlos librados a su suerte en cualquier rincón descampado. Así, desprovistos de la más elemental muestra de amor humano, estos perrunos símbolos de la irresponsabilidad deambulan infatigablemente, tal vez intentando encontrar ese afecto perdido.
La ternura que reflejan sus miradas y la docilidad de su carácter denota haber convivido con humanos. No son huraños ni se molestan con algún que otro tirón de orejas o cola por parte de los más pequeños. En fin... son un “cacho” de amor puro e incondicional.
No tengo perro, pero eso no quita que escriba sobre él...

Una historia con cola.
Hace 30 millones de años, durante el período Oligoceno, apareció sobre la Tierra la primera criatura con apariencia de perro, el Cynodictis, un animal parecido a la mangosta con un largo hocico. Los fósiles más primitivos de la familia de los perros se han encontrado en Norteamérica y son de este período.
Otra criatura parecida a los cánidos, el Tomarctus, evolucionó durante el período Mioceno hace 24 millones de años. A su vez, hace 300 mil años, el género Canis evolucionó, convirtiéndose en Canis lupus o Lobo. Descendiente de este lobo, el primer perro doméstico es de hace unos 12 mil
años.
El lobo es el antepasado de todos los perros domésticos, incluido el Gran Danés, que es mucho más grande que el lobo y el Chihuahua, que es mucho más pequeño. Las formas externas de estas razas pueden parecer completamente distintas de las del lobo y entre sí, pero dentro de su piel cada perro siente y se comporta como un lobo.
El lobo es el más grande de todos los perros salvajes actuales.
Durante la última Epoca Glacial, hace unos 40 mil años, tanto los lobos como los humanos vivían en grupos familiares de cazadores sociales. Probablemente los lobos empezaron a alimentarse de carroña y a comer los desperdicios que dejaban los humanos. Con esto, algunos lobeznos llegarían a amansarse y al cabo de muchas generaciones se convirtieron en perros domésticos.
La gente del antiguo Egipto y Asia Occidental fueron los primeros en criar diversas clases de perros, tales como Mastines y Galgos.
En tiempos de los romanos existía ya la mayoría de las formas y tamaños de perros conocidos actualmente. Usaban Galgos y perros de presa para cazar, mientras los grandes Mastines se consideraban ideales para la pelea y para la guerra. Igual que el actual letrero "Cuidado con el
perro", los romanos escribían "Cave canem" que significa lo mismo en latín. Todo esto se sabe por los restos óseos de estos perros, pero mejor aún por las figuras, pinturas y otras obras de arte que representan a estos animales. En el mundo antiguo se tenían perros para cazar, pastorear, como guardianes, para el deporte y, como hoy día, de compañía.  .
En el Lejano Oriente se usan los perros con muchos fines y se les incluye en el culto religioso.     
Siempre desde los tiempos del antiguo Egipto, los perros en las pinturas y esculturas se han representado llevando collares, hasta épocas relativamente modernas.
Todos los perros domésticos del mundo, tanto un Pequinés como un Gran Danés, han heredado los ojos y orejas de su antepasado el lobo. Todos sus sentidos han evolucionado al ser un cazador social de grandes presas, pero estos sentidos se han adaptado y desarrollado en las distintas razas caninas por medio de la "selección artificial". Esto significa, por ejemplo los Galgos, que a aquellos cachorritos con una especial vista se les ha seleccionado como futuros padres durante siglos, de manera que en el transcurso del tiempo los Galgos han desarrollado una vista aún mejor que la de los lobos. Un cambio que se ha producido en casi todos los perros domésticos es que los ojos miran hacia adelante más que hacia los lados, como sucede en el lobo. Al lobo se le ha exterminado en la mayor parte de su vasta área de distribución en Europa y Asia, y el perro Cazador Africano y el Dole se encuentran asimismo en peligro de extinción. Solamente los chacales y coyotes, al ser más pequeños y más adaptables, continúan prosperando.
Los cánidos silvestres vivieron originalmente en todos los continentes del mundo, menos en Australasia, donde han sido introducidos por el hombre, y en la Antártida.
El perro Cazador Africano es uno de los más sociables de todos los miembros de la familia canina. No es en sí un perro, puesto que no desciende del lobo, sino que pertenece a un grupo propio, el género Lycaon. Estos viven en grandes manadas familiares y poseen un elaborado sistema de comunicación por medio de movimientos corporales y ruidos. Recorren de día distancias enormes en busca de presas para cazar.
Los Dingos de Australia (derecha) han prosperado tanto en estado salvaje que hasta hace muy poco tiempo no se reconoció que en origen eran perros domésticos traídos a Australia por los aborígenes nativos hace al menos 4 mil años. Estos son probablemente los únicos descendientes puros de los perros domésticos prehistóricos.

Perro que ladra...
El ladrido es el tipo de vocalización más frecuente del perro. Las situaciones en las que puede aparecer son diversas, como lo es también su significado. El ladrido del perro tiene como función principal la defensa frente a personas o perros desconocidos y la protección del territorio. De hecho, los perros callejeros suelen ladrar con menos frecuencia que los que viven en una casa. Además de por una cuestión defensiva, el perro puede ladrar por otros motivos, por ejemplo para atraer la atención de sus dueños o durante el juego.
Los lobos ladran mucho menos que los perros y esa diferencia refleja el cambio introducido por el hombre durante el proceso de domesticación. A través de muchas generaciones de selección genética el ser humano ha potenciado el ladrido del perro, que de hecho podría considerarse la primera "alarma antirrobo" de la historia.
El ladrido no siempre es indicativo de una actitud agresiva. Para poder interpretar un ladrido como agresivo es preciso analizar el resto de señales comunicativas del perro, en especial las de tipo visual.

Ser o no ser... perro.
Para los perros formar relaciones sociales es casi una necesidad vital. Por ello, los perros que se ven privados del suficiente contacto social, ya sea con personas o con otros perros, pueden llegar a padecer trastornos de conducta, algunas veces muy graves. La vieja idea de que todo lo que necesita un perro para ser feliz es espacio físico no sería correcta. En lugar de ello podría decirse que el bienestar de un perro se basa en tener un mínimo grado de contacto social y si además dispone de espacio físico, mejor que mejor.

El mejor amigo del hombre.
La expresión "el perro es el mejor amigo del hombre" no es producto de la sabiduría popular sino el extracto de un discurso pronunciado por el abogado norteamericano George Graham Vest.
Esta es la historia...
Una mañana el señor Charles Burden descubrió que su galgo "Old Drum" (viejo barril) había sido asesinado. Por el tipo de munición utilizada y por el lugar donde se encontró el animal, supo que el autor del hecho había sido su vecino y que no había actuado en defensa propia, sino a sangre fría.
Así fue como Charles Burden decidió iniciar una acción judicial a Leónidas Hornsby, su vecino y matador del perro.
Corría el año 1871 y el doctor George Vest pronunció este discurso al jurado del tribunal de Warrensdburg, Missouri, Estados Unidos:
"Caballeros del jurado:
El mejor amigo que un hombre pueda tener, podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo. Su propio hijo o hija, a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud. Aquellos que están mas cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores.
El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, se volará en el momento que más lo necesite.
La reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.
Las personas están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir.
El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar, es su PERRO.
Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.
Besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, mas allá de la muerte".
Un profundo silencio llenó la sala de audiencias cuando el Dr. Vest terminó. Los hombres del jurado quedaron vivamente emocionados, mientras que algunos integrantes del público irrumpían en llanto.
El jurado decidió en forma unánime castigar a Leónidas Hornsby con una multa de 550 dólares (400 dólares más de lo que marcaba el límite legal) y la frase "El perro es el mejor amigo del hombre" se hizo popular para siempre.

Un dueño...
Hace pocas noches volvíamos de cenar con mi familia y se nos “pegó” un simpático perrito. Caminó unas cuadras con nosotros y lo hacía como “jugando” a ser nuestro. Se pegaba a mi pierna derecha y caminaba con orgullo y firmeza.
Llegamos a la puerta de nuestro edificio y, por supuesto, comenzó la despedida. Mikael, el más chico de mis hijos, comenzó a llorar de pena por no poder entrar a casa a nuestro nuevo amigo. Nos deshicimos en explicaciones, pero el llanto continuaba. Mientras tanto, nuestro perruno acompañante, con mirada resignada (no exagero) comenzó a descender por la escalinata del edificio y se detuvo en el primer escalón. Como admitiendo su destino de soledad, nos hecho una última mirada y se alejó.
El chiquitín se calmó... pero un dejo de nostalgia invadió mi pensamiento. El perrito supo que hacer... Impidió más sufrimiento con su partida... ¿Casualidad o preintención? No importa... Tal vez no lo veamos nuevamente, pero fuimos sus dueños “por un ratito”... Es probable a él le baste con eso. Es probable...





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