lunes, 19 de septiembre de 2011

EL SER HUMANO, ¿ES UN ERROR BIOLÓGICO?


EL SER HUMANO, ¿ES UN ERROR BIOLÓGICO?
Por Julio Archet

Durante siglos, el hombre vivió en este planeta como un componente más de la naturaleza. Se desarrolló como un ser bióticamente integrado que respetaba y convivía con las especies vegetales y animales, entendiendo que de su perdurabilidad dependía su propia supervivencia. Hoy, la realidad indica que algo hicimos mal.

Ya conocemos la lógica en la interrelación de las especies. Es hora de descubrir qué papel juega el ser humano en esta historia. Suena un tanto disparatado,¿no? ¿Cómo el ser humano, amo y señor del planeta, va a dudar sobre su ubicación como especie? ¿Acaso él no está al tope de la pirámide evolutiva? De no ser así, ¿en dónde debería entonces ubicarse?
Ante esta perspectiva, es menester que primen la humildad y el razonamiento.
Hasta hoy se han establecido parámetros firmes -aunque discutibles algunos- sobre la evolución de las especies y su mutua existencia.  Es apasionante observar el ritmo de crecimiento en la Naturaleza y la sinfonía de la Vida en desarrollo continuo. Podemos determinar sencillamente los componentes bióticos de cualquier ecosistema. Podemos criticar su destrucción parcial o total con absoluto conocimiento de causa... y efecto. Pero, ¿podemos decir que formamos parte de tal orden? La respuesta golpea con fuerza de verdad: seguimos estando fuera de la definición de seres naturales.
Nos hemos preocupado primero y ocupado después de conocer el entorno. Pero, nos hemos olvidado de algo: de nosotros mismos como generadores de caos.
A pesar que se han escrito kilómetros y kilómetros de frases alegóricas a la contaminación, la destrucción del planeta y todo lo relacionado con el fin de la vida en el planeta, parece que ha sido un esfuerzo en vano, puesto que la cosa sigue tal cual en el rumbo fijado. Sin pretender ser pesimistas ni nada parecido, no podemos menos que sentirnos impotentes ante semejante desatino vital. Parecería que la especie humana fuera un “injerto” enfermizo en este planeta cuya característica primordial es el orden de y en las cosas. Es indiscutible que nosotros –los humanos- estamos rompiendo dicho orden “en pedacitos” desde hace ya bastante tiempo.
Actuamos mecánica y metódicamente como cómplices conscientes de la destrucción, pero no movemos un dedo individual ni colectivamente.
Aquí deseo hacer un paréntesis...
Es bien sabido de la existencia de cientos de entidades ecologistas que luchan a brazo partido contra la insensatez humana. Es un esfuerzo digno de resaltar y de imitar. Pero –y lo digo como ecologista- no es suficiente para cambiar el paradigma individual de la gente. Tal vez sea útil -y el tiempo lo demostrará- como un mecanismo de control global exclusivamente. Salvo cuando se proyectan charlas en escuelas –los chicos son quienes mejor entienden todo esto-   o se dan conferencias especializadas en el cambio individual
 -pensamiento ecosófico- los demás objetivos siempre corresponden a una lucha dirigida a un cambio global. Tal vez esto tenga origen en la necesidad de solucionar los problemas ya existentes y evitar que se agraven y se pierda el control definitivamente... Suena lógico... más bien Ecológico...
Nuestra propuesta  ECOSÓFICA  parte de la base de que se necesita un nuevo frente de lucha contra la insensatez, y no es otro que la CONCIENCIA INDIVIDUAL.
Atención... Muchos ecologistas pueden sentirse ofendidos con esta aseveración, puesto que me dirán: “nosotros también apuntamos a la conciencia individual. No lo dudo, puesto que siempre se supone que estamos hablando de personas... Pero, a donde apunto con esta teoría ecosófica es a que si no se intenta dar herramientas para el  cambio individual profundo, ese que debe producirse en lo más interno de cada ser humano y enraizarse en su conciencia, siempre estaremos a merced de la costumbre colectiva, esa que nos indica que: “¿si todos lo hacen, porqué voy a ser el único que no lo haga?”
Resumiendo: el verdadero cambio debe venir de adentro hacia fuera  y no  a la inversa, como se ha venido haciendo hasta ahora. Por más que hagamos manifestaciones multitudinarias, lo más probable es que una vez concluidas, los barrenderos tengan un mayor trabajo al día siguiente.
CONCLUSIÓN:  ECOSOFÍA intenta dar las herramientas de pensamiento y acción para comenzar el verdadero cambio, la transformación de ser humano a ser natural, aquel que se erigirá como protagonista del siglo que ya comienza, un ser absolutamente integrado a la Naturaleza y respetuoso de sus leyes, leyes que serán las suyas propias. Leyes más importantes que las del propio sistema humano que hasta hoy priorizó vanalidades a la propia muerte del  planeta.

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