lunes, 26 de septiembre de 2011

LA ETERNA BÚSQUEDA


LA ETERNA BÚSQUEDA.
Por Julio Archet.
Publicado el 03-06-2001

Está demostrado que producir cambios masivos es una utopía. Intereses, intereses y más intereses lo impiden. La célula social, el hombre, se debe integrar al tejido orgánico que llamamos sociedad. De no hacerlo, es considerada “tumor” y debe ser extirpada sin piedad. ¿Enfermedad o progreso? Vaya duda.

No siempre llega la inspiración cuando uno la reclama...
Un torbellino de ideas sueltas pugna por tomar protagonismo, pero el pensamiento no quiere dar forma a ninguna en particular. Es como si todas fueran una misma. Todas tienen que ver con todas. Ninguna toma la delantera. Y es horrible. Uno quiere empezar a cubrir la pantalla del monitor con letras plenas de significado y lo único que encuentra es duda y vacío...
Pero... a no desesperar... Ya llevo 7 renglones explicando que no sé qué escribir y, de hecho, lo estoy escribiendo...
A veces uno se desespera intentando descubrir un orden de prioridades en cuanto a temática de escritura. En esa desesperación, sucede lo anteriormente expuesto: un caudal de ideas que, de pronto, se encuentran con el embudo de la prioridad y...¡zas! se atropellan por pasar y al final quedan estancadas.
Todo queda resumido a la calma. Calma que suaviza la ansiedad y permite una conexión directa con el YO creativo que todos poseemos, y que es el gran salvoconducto para nuestra liberación interior.
Cuando uno se refiere a un tema tan íntimo como lo es la liberación interior muchos se sienten agredidos en su albedrío y, en realidad, no existe ni por asomo tal intención. No es que en lo personal desee concebir fórmulas milagrosas para nada en particular. Sucede que la necesidad de tratar de explicarme a mí mismo ciertas actitudes de vida comunes a todos -o casi todos- los seres humanos hace que las palabras que utilice tomen rumbos a veces no deseados y produzcan confusión.
Repito: no hay fórmulas milagrosas... sólo pensamientos orientados a dar conclusiones. Meros intentos de clarificar zonas oscuras llevando la luz del entendimiento.
Todo esto ocurre cuando uno se decide a filosofar sobre qué hacer ante la perspectiva de seguir chocando con un mundo aparentemente distinto en cuanto a la acción y el pensamiento propio. ¿Seré yo el único equivocado o tal vez el único acertado?¿En qué elementos puedo apoyarme para intentar una aproximación a la verdad?
El muy personal parámetro de comparación en el que puedo apoyarme, al menos a simple vista, es en el uso valorado del tiempo...

¿Qué es esto de uso valorado?
Bueno... creo que se refiere a si dedico tiempo suficiente a dar rienda suelta a mis pensamientos o bien estos están obturados por la indiferencia y el olvido, producto de utilizar mi tiempo para satisfacer los requerimientos de otros (llámese trabajo a sueldo para un patrón).
Creo que muy a pesar nuestro confundimos la vida con una eterna carrera en la que compiten actitudes que tienen como meta los beneficios económicos. Pero, ¿éstos son la única razón de existencia para el ser humano? ¿Todo y absolutamente todo debe estar relacionado con el dichoso dinero? Parece que sí...
Es evidente que existe un plan al que llamamos sistema que obliga a no salirse del carril, so pena de quedar fuera del tejido social. Y ese temor a la soledad hace que uno se entregue dócilmente al torrente de imposiciones al que nos vemos sometidos a diario.
Burocracia, impuestos, semáforos, papeles, papeles, papeles...
Y una sensación de vacío lentamente se apodera de nuestra voluntad, destrozándola y provocando su constante debilitamiento.
Ya sin voluntad propia, creemos que nuestras actitudes son propias y, en realidad,  nos equivocamos rotundamente.
Respondemos al “inconsciente colectivo” que, como cae de maduro, de “conciencia” no tiene ni pizca, si no ya hubiera ocurrido un milagro: la liberación de las ataduras sociales y la consiguiente puesta en funcionamiento de los valores individuales, tan importantes para una verdadera vida en sociedad. Paradójicamente, somos antisociales por ser sociales...
Sin afán de complicar la cosa más de lo que está, creo que la Humanidad se está acercando lento pero seguro a un punto de inflexión. Este tiene que ver con la toma de conciencia del porqué de nuestra existencia. Tiene que ver con las dudas que se nos despiertan cuando alguien nos dice que “siente” que tiene que cumplir con una misión en esta vida y nos pone en la disyuntiva de cuál será la nuestra, si es que la tenemos.
Todo queda resumido a un gran interrogante: ¿qué somos verdaderamente?...¿entes o partes de un todo mayor que depende de nuestra toma de conciencia que llegue a definirse?

Camino a la Sabiduría.
Los tiempos continuamente cambian y gracias a esto podemos afirmar que estamos siempre en condiciones de evolucionar. Los adelantos tecnológicos que el progreso nos ha proporcionado brindan una invalorable ayuda para el incremento de nuestro tiempo libre y su mayor -y mejor- aprovechamiento. Esto indica que están dadas las condiciones para nuestro progreso intelectual, si es que nos damos cuenta de la gran oportunidad que eso significa.
Progreso intelectual no es solamente obtener un título universitario. Es también -y fundamentalmente- un avance en el desarrollo de nuestra espiritualidad. Para ello no necesitamos fórmulas matemáticas. En cada nuevo conocimiento, por más insignificante que éste parezca, está incluida una parte sustancial de la Sabiduría Universal. Y el desafío es descubrirla. Debemos dejar que el conocimiento se incorpore a nosotros y “construya” nuestro “ser interior”.
La mera acumulación de datos no es precisamente Sabiduría...
Sabiduría es conseguir obtener la “esencia” que cada conocimiento contiene y combinarla con la que posee nuestro ser espiritual, alimentándolo y, por ende, nutriéndolo para que crezca y se fortalezca.
En cada nueva situación que se nos presenta está implícita esta hermosa posibilidad de acercarnos a la Verdad Universal.
Pero el hombre inventa sistemas para el dominio del hombre...
A veces me pregunto si aquellos que sobreviven parásitamente por la explotación de los otros lo hacen con plena conciencia del freno espiritual que aplican o, sencillamente, la ambición material les ciega la capacidad de sentir.
Sí... ya sé que suena muy ingenuo de mi parte, pero la duda existe y algo me dice que nunca podré explicarme su porqué. Salta a las claras que el dominio de los unos por los otros es un hecho harto repetido en la Historia de la Humanidad pero... me pregunto: ¿cuánto más debe esta situación continuar?¿El problema está en el conjunto humano o en cada uno de nosotros?
Voto por la segunda opción...

Hacia el cambio

Está demostrado que producir cambios masivos es una utopía. Para intentarlo la Humanidad creó un personaje apropiado: el político. Pero siempre hubo un político que impuso sus ideas y se transformó en líder y conductor de aquellos que compartían esa o esas ideas. Ese hecho “compartido” dio orígen a los “compartidos” políticos...(¿¡)... Perdón... a los “partidos” políticos.
PARTIDO: p.p. de partir.// Parcialidad o coligación entre quienes siguen una misma opinión o interés.
Y los partidos comienzan la lucha por imponer esa opinión y el individualismo se disuelve, transformándose en “partidismo”. Todos comparten la misma opinión y la defienden como quien tira de la soga en la cinchada. El objetivo prioritario es ganar, imponer la opinión y obtener el consenso de aquellos que todavía no toman partido por cualquiera de los bandos en pugna. Todo el esfuerzo es conducido a tal logro pero... a la hora de cumplir, el contenido humanitario de la opinión deja paso al interés material de la misma y, en general, queda aplastado “materialmente”. Intereses, intereses y más intereses... Y la célula social, que es el hombre, se debe integrar obligadamente al tejido orgánico que llamamos sociedad.
Por supuesto, toda célula que desentone con el tejido es considerada “tumor” y debe ser extirpada sin piedad.
Esto me enfrenta a una duda: un tumor, ¿no es una manifestación de descontento de una célula que decide asociarse a otras para producir un cambio en el organismo? De hecho, hay tumores malignos pero también los hay benignos...
Pero...¿qué los produce realmente? ¿Son una manifestación espontánea o hay verdaderas causas que los justifiquen? Difícil de juzgar, ¿no?
Sucede que el “organismo” social se autobrinda un orden que debe ser respetado por todas las células, anulando su capacidad individual en beneficio de la “seguridad” total. Pero, el organismo se olvida que todo comenzó con una célula que “decidió” por su cuenta reproducirse. Y ese poder de decisión es algo que perdura en su memoria genética, por más que le ordenen constituirse en tejido social. La célula sigue siendo un ente individual, con su núcleo de pensamiento intacto. El día que decide apartarse del tejido porque está ahogada... lo hace...
Pero sucede que otras células pueden verse reflejadas en esa actitud y “adherir” a esa nueva “tendencia”. Pero esa “adhesión” discrepa marcadamente con el “órgano” en el que está inmersa, creciendo en algunos casos desprolijamente y sin coherencia respecto al conjunto. Invade el organismo produciendo “terror” en el orden...
Así nace una “célula terrorista”... ¡¡Je,je..!! (Perdón por el ejemplo...)
Bueno... no es tan gracioso si consideramos que nos encontramos ante un peligro mortal: la destrucción del organismo.
Las fuerzas de defensa acuden al ataque porque solamente con una “intervención” externa el tumor terrorista es factible de ser extirpado. Y, a veces, sucede así. Pero el órgano ya no es el mismo. Muchas células pueden haber considerado como una total estupidez la actitud de esa célula “rebelde” pero...-y aquí aparece otra vez el pero- otras se quedan meditando en lo ocurrido y en esa meditación probablemente surge en una de ellas esa memoria ancestral dormida y...¡¡crash..!!...¡¡¡Surge un nuevo tumor..!!!
Ya sé que esto suena tendencioso, pero no me diga que el parecido con nuestra realidad no es notable.
¿Estaremos tomando decisiones individuales cuanto votamos en una elección o simplemente apoyamos la opinión de otro que, finalmente, no termina convenciéndonos de nada y empujándonos al descontento y la oposición?¿No es en el fondo estar descontentos con nosotros mismos por nuestra falta de opinión individual? ¿No será la memoria genética que nos llama? Para pensar...
En este presente que nos toca vivir, la tendencia política al “arreo” de las opiniones y su trasmutación en pensamiento atomizado indica a las claras la intención masificante que mueve a este sistema gobernante. Disimulada como búsqueda de coincidencias la tendencia al dominio queda expuesta -a veces- groseramente. Según como lo miremos, unidos también puede significar “dominados”.
En lo personal, opto por ser el lobo que aulla solitario en la noche. Prefiero la inmensidad del desierto a la comodidad del corral. Me arriesgo al tiro certero del cazador, pero nada ni nadie me convence sobre la conveniencia de formar parte del rebaño.
Tal vez el futuro dependa de unos pocos lobos aullando y no de muchas ovejas esquiladas y balando de frío y temor. Tal vez...

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