lunes, 19 de septiembre de 2011

LA VERDAD ESTÁ EN NOSOTROS


LA VERDAD ESTÁ EN NOSOTROS

Por Julio Archet


El hombre jamás se pondrá de acuerdo con el hombre... La eterna discusión entre pueblos y gobiernos así lo demuestra. Se está gestando una transformación trascendental en él como forma de vida. El ser individual va a vencer al ser colectivo. La creencia puede ser la desgracia de las mayorías y no está mal descubrir el engaño.

El hombre jamás se pondrá de acuerdo con el hombre...
Frase “discutible” por aquellos que defienden la discusión como única herramienta para el crecimiento personal. Y lo cierto es que en la discusión lo único que ocurre es un intercambio egoísta de ideas que generalmente no alcanzan el consenso necesario para que las partes en cuestión logren la satisfacción en sus intereses personales. Y digo “intereses personales” y doy en una tecla sumamente interesante. Porque en la discusión se intenta superponer ideas en las ideas del otro. Raro es el caso en que alguien tenga como objetivo llegar a un acuerdo honorable. La cuestión es vencer convenciendo. Y aquí estriba el núcleo del error.
NO HAY QUE CONVENCER A NADIE DE NADA. Cada uno de los componentes de esta Humanidad es un ser único e irrepetible. Aunque sean palabras gastadas por el uso, está demostrado que es así. Algunos de estos seres se autoerige o es erigido por otros como su líder y conductor. Este tipo de elecciones -generalmente orígen de estados y gobiernos- no es otra cosa que el traslado de la responsabilidad individual a manos de otro u otros que no hacen más que intentar obtener resultados para su interés o beneficio personal. Porque el individualismo así lo determina.
SOMOS INDIVIDUOS. Individualmente podemos tomar una decisión grupal. Podemos adherir o no, pero grupalmente JAMAS obtendremos beneficios individuales.
La eterna discusión entre pueblos y gobiernos así lo demuestra. Y no quiero cometer ningún pecado que ofenda ningún interés, pero las guerras, inquisiciones y barbaridades que la Historia de la Humanidad tiene como antecedentes irrefutables no hacen otra cosa que reafirmar lo antedicho: mientras seamos gobernados, habrá violencia e incomprensión.
Sólo aquellos que han decidido vivir sus vidas en un completo estado de individualidad colectiva, es decir, siendo “ellos mismos” en función de los otros, son quienes han demostrado que la felicidad es posible. Que la utopía es solamente una palabra difícil de pronunciar y escribir... Nada más que eso...
No es el momento más apropiado para hecharnos mutuas culpas. Bien cierto es que existen seres lo suficientemente abominables como para desplazarlos de su sitial, pero no nos corresponde a nosotros. Están allí porque lo han querido ellos y la necedad de otros contribuyó a ese hecho. Pero desplazarlos significaría enfrentamiento. Y enfrentamiento es sinónimo de violencia. Y violencia es sinónimo de muerte y destrucción. ¿Más ejemplos de lo mismo?¿Es que el hombre no ha aprendido la lección?
Se cumple... mejor dicho, se está cumpliendo un cambio inexorable en este planeta. Lo verdaderamente necio sería no querer verlo. La necesidad de intentar conseguir respuestas es más que evidente. Se está gestando una transformación trascendental en el hombre como forma de vida. Cambia su estructura molecular. Cambia su pensamiento. Cambia su actitud frente a la vida. Ya no se conforma con palabras. Ya no se siente pleno por el sólo hecho de adorar figuras de yeso. Este presente demuestra que muchísimos seres humanos han decidido por cuenta propia, no porque nadie lo haya impuesto, cambiar su patrón de vida. Y eso se constituye en el más evidente síntoma de que “algo” está ocurriendo. Y es bueno que así sea.
Por supuesto, cada cambio trae aparejado todo tipo de traumas. Aquellos que hayan conseguido acercarse a la paz, verán incrementado el uso de sus cualidades paranormales (telepatía, precognición, mediumnidad, etc.). Cuando digo “acercarse a la paz” intento referirme a quienes han logrado interpretar fehacientemente las palabras transmitidas de generación en generación por quienes han descendido a la vibración carnea en la figura de maestros iniciados. Para el Occidente, Cristo es el ejemplo. Para el Oriente, Mahoma o Buda. Maestros de infinita sabiduría que coinciden en la esencia de su prédica: LA INDIVIDUALIDAD ESTÁ IMPLÍCITA EN EL HOMBRE. En nosotros está Dios. Esto se enfrenta abiertamente con lo “establecido” por las religiones.
¿Esto significa “discutir” teológicamente? ¡¡No..!! esto significa que LA VERDAD  está en nosotros y debemos encontrarla en la paz  y quietud de la meditación. En la búsqueda interior hallaremos lo que los maestros tanto se han preocupado en mostrarnos: A NOSOTROS MISMOS. Y cuando esto ocurra –porque va a ocurrir- muchos podrán entonces ayudar a otros en su camino simplemente apartándose del camino de esos otros.
Suena a “trabalenguas”, pero pienso que es entendible. El hecho de encontrarse a uno mismo –es decir, conocerse- no significa haber encontrado un método eficaz para que otro consiga algo similar. Si partimos de la base de que cada uno de nosotros es individuo, entonces no existen métodos masivos de trascendencia. Simplemente, cada uno de nosotros deberá encontrar la fórmula individual que cada uno de nosotros crea conveniente. Esto quita poder a quienes se consideran únicos y exclusivos dueños de la verdad universal. Y evidentemente van a estar dispuestos a defender su sitial de honor en este mundo. Pero, mal que les pese, el Hombre va a nacer dentro de los hombres. El ser individual va a vencer al ser colectivo. La masa se va a diluir y nacerán hombres fuertes en sus convicciones porque la Sabiduría ya se está manifestando.

Niveles de evolución.
Muchos son los niveles de evolución que actualmente se manifiestan en el planeta. A simple vista podemos ver que no todos los hombres se encuentran en un mismo plano evolutivo. Esto significa sencillamente que no todos los seres humanos alcanzarán en esta etapa la evolución en una máxima magnitud. Esto ha sucedido como constante universal por siempre. Absurdo sería interrelacionar en un caldo evolutivo como lo es la Humanidad seres de un mismo nivel en cuanto a su Sabiduría. Hasta sería peligroso hacerlo. Es por eso que la lógica impone un desarrollo heterogéneo en cuanto al uso de la Sabiduría.
¿Por qué sería peligroso interrelacionar idénticos niveles evolutivos?
La respuesta cae de madura: no existiría la necesidad de progreso individual.
Quizá sería el último escalón en una pirámide de crecimiento espiritual. En ese último escalón se encontrarían aquellos que hayan alcanzado idéntico nivel. ¿Y después qué? El hecho de haber llegado a una meta, ¿qué significa?, ¿que ya todo terminó? Esto iría en contra del carácter eterno del ser. Y nuestros Maestros –todos sin excepción- se preocuparon en resaltar el discurrir del alma en el camino de la Eternidad.
Somos “energía” y como tal nos desenvolvemos. Lo difícil es asumir una realidad espiritual en un mundo materialista. En eso estriba el desafío de la Evolución. Si fuera fácil, no sería progreso. –“Lo que no cuesta, no vale” –diría un economista-. Sin esfuerzo, ningún logro es satisfactorio. Claro que muchos querrían más facilidades en la obtención de sus objetivos. Pero, la Ley Universal, única fuente de Sabiduría Suprema, establece que el esfuerzo es la garantía de seguir avanzando.

La Eternidad.
Esto es la Eternidad: AVANZAR.  Siempre avanzar. Complicar algo tan sencillo con dogmas y doctrinas es verdaderamente absurdo, excepto que se desee obtener poder.
Pero el hombre está siendo cada vez más consciente de que el “supuesto” poder que ostentan los poderosos no es otra cosa que la consecuencia del poder que él mismo le ha otorgado. El voto es la forma más sencilla de explicar esto. En un sistema democrático, el pueblo elige a quienes lo gobiernan. En otras palabras, el pueblo otorga el poder a unos pocos para que decidan por el bien o el mal de muchos. Esto no es otra cosa que “colgar” el mayor peso en el hilo más débil. Todo gobierno tiene una oposición que, según dicen los entendidos en política, asegura la transparencia en los actos e impide los excesos en el uso del poder. Excepto cuando gobierno y oposición se ponen de acuerdo. En este caso, ¿quién controla a quién?
Lo absurdo es que el pueblo en su conjunto desea aquello que puede transformarse en lo más perjudicial para sus propios intereses: que gobierno y oposición se pongan de acuerdo.
Lo que suele estar en juego es el poder, o sea, la gracia de las mayorías (léase votos). Esta es “la trampa” del sistema. Todos quieren lo mismo. Y el más hábil (con la lengua) generalmente gana. La promesa pasa a ser la herramienta en el convencimiento. La creencia puede ser la desgracia de las mayorías.
Todos se empeñan en encontrar fórmulas para asegurar los triunfos. Pero el transcurrir del tiempo va demostrando que tarde o temprano la semilla de la discordia germina. Y surge el tronco de la competencia por el poder, que invariablemente se escuda en la violencia y la represión como elementos de aseguro.

Partido y partidos.
La facciones se enfrentan, porque así lo determina el objetivo. Es como un partido de fútbol (valga el ejemplo). Todos corren en pos del balón y para conseguir un gol. Así se dividen las facciones (clubes de fútbol) o partidos políticos. Y es una eterna rueda que jamás dejará de girar mientras los objetivos sean los mismos: GOBERNAR.
¿Más ejemplos?
Insisto: la historia está plagada de ellos. Indefectiblemente, culminan en lo mismo: GUERRA. Claro que la guerra es la última de las etapas en el camino de la búsqueda del poder. Pero, tarde o temprano, hace su infernal entrada en la escena de la Humanidad. Banderas, escudos, himnos, símbolos en general de los nacionalismos son la excusa perfecta en cuanto a la movilización de intereses colectivos ante la violencia. Ningún ser humano, en su fuero más íntimo, puede “amar” la guerra. Solamente un enfermo espiritual invadido por la ambición más desmedida, puede regodearse en la sangre derramada. Ahora bien. Si un gobierno nos arrastra a la guerra en aras de la defensa de la patria... ¿desea con esto lo mejor o lo peor para el hombre como esencia de vida? ¿Es  la muerte (aunque se le agregue la palabra “honorable”) el salvoconducto para la paz entre los pueblos?
Quien responda a esto que sí, es hora que comience a rezar...
Nadie que haya estado cerca de la muerte y los horrores de la guerra estaría dispuesto a repetir tan macabra fórmula de paz. Sin embargo, muchos desalmados (seres sin alma) siguen pregonando sobre sus eventuales ventajas.
Observemos imparcialmente cuántos desatinos se producen en virtud de gobernar a los hombres. Esa loca carrera por el poder ha llevado a la Humanidad al borde de la destrucción total. Ellos siguen compitiendo por el balón del poder, o sea NOSOTROS.
¡¡NOSOTROS SOMOS EL BALÓN..!! Nos tratan a las patadas e intentan meternos en el arco contrario, así ganan el partido...
No... No es estúpido interpretar a la política como una competencia desleal. Hasta ahora ningún movimiento político logró la PAZ verdadera en la Humanidad. Lo único que consiguieron fue guerra y destrucción. Y muchas banderas deshilachadas. Y muchas lágrimas y sufrimientos.
Piense por un instante si un ser como Cristo hubiera admitido semejante violencia entre los hombres. Piense si EL hubiera bendecido armas que acaban con vidas humanas, tan solo “diferenciadas” por un par de colores impresos en una tela. Aquellos que se dicen cristianos, ¿podrían por un instante creer que Cristo estaría de acuerdo con semejante atrocidad?
Por lo visto sí...
Porque muchos defensores del Cristianismo (hoy Catolicismo) han utilizado y siguen utilizando la violencia como arma para imponer el “amor” de Jesús...
¡¡Cuánto cinismo y estupidez..!! ¡¡Cuánta ignorancia de las enseñanzas verdaderas de Jesús..!!
Bueno... no es cuestión de seguir dándose manija.. ¿Se puede combatir a semejante cantidad de necios? Definitivamente NO.
Alguien dirá: -Entonces, ¿hay que ignorarlos? ¿Dejar que nos maten en su afán pacifista?¿Permitir que hagan añicos el planeta en su búsqueda de paz y justicia?
Yo le respondo: SI. Hay que ignorarlos. Hay que olvidar lo macro y reemplazarlo por lo micro. ¿Qué quiero decir con esto? Reemplazar el país por el barrio. Quitar de la mente el problema de la mayoría (que nos venden los noticieros) y empezar a solucionar el problema de la minoría que nos rodea. La GRAN solución nunca llegó. Puedo arreglar lo que tengo al alcance de mi mano. El poder de estos individuos ambiciosos políticamente estriba en hacernos creer que están solucionando los grandes problemas y que sin nuestro apoyo no lo van a poder concretar. Lo cierto es que necesitan llamar nuestra atención... y lo consiguen. Y nosotros caemos en la trampa. Y dejamos de lado las soluciones que tenemos al alcance de la mano por dar atención a los problemas que están fuera de nuestro alcance. Es mentira que la unión haga la fuerza si el objetivo es dar poder a unos pocos.
No está mal descubrir el engaño. Lo que sí está mal es seguir siendo cómplices de tal engaño. Y se es cómplice mientras se continúe sosteniendo un sistema plagado de corrupción y egoísmo.
Las caretas se están cayendo...
Pero seamos cautos. Sólo los fuertes de espíritu podrán enfrentar un cambio tan profundo. No todos están dispuestos a aceptar el cambio, así que seguramente ocurrirán situaciones desagradables. Pero la luz en el horizonte delata que el mañana está cercano y brilla con intensidad. Hacia él algunos ya caminamos confiados.


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