lunes, 26 de septiembre de 2011

SIEMBRA VIENTOS...


SIEMBRA VIENTOS...
Por Julio Archet
Publicado el 23-09-2001

Ayer Pearl Harbor... Hoy las torres gemelas. Triste destino el del gigante dormido que eternamente debe responder a la agresión terrorista e irracional. Y su reacción no tarda en producir cambios fundamentales en esta Humanidad dependiente y atemorizada. Pero la historia es inflexible al momento de exponer los hechos. Ayer ellos mismos urdieron planes nefastos... Hoy, ¿por qué no habrían de hacerlo?

Es día Martes... Me dispongo a escribir la nota de este domingo. Ha pasado una semana de reflexión y prolijo -o al menos así intentado- ordenamiento de mis abollados pensamientos. Sucede que uno muchas veces se deja llevar por broncas y temores disfrazados de opinión descarnada y entra en terrenos verdaderamente espinosos en los que jamás hubiera intentado penetrar si la razón primara por sobre el sentimiento puro.
No es mi intención intelectualizar semejante acto de barbarie. La parálisis de pensamiento que invade a cualquier bien nacido frente a tal acción teñida de locura es la consecuencia normal al querer explicar lo inexplicable.
Me debato entre teorías. Escucho opiniones. Leo lo escrito por expertos. Intento fundamentar una posición... pero el vacío frío y tendencioso me chupa en su remolino de dudas. Me he definido muchas veces como un “visitante temático”... un simple invasor que hace uso de su opinión como herramienta de reflexión. Acostumbro, por lo tanto, a meterme en ciertos temas que ni por asomo forman parte de mi formación profesional, pero que sí empujan mi curiosidad y me obligan a movilizar los dedos en el tablero de la compu. Y me deslizo por el tobogán de las palabras, con resultados -a veces- hasta risueños, pero llenos de sinceridad y buenas intenciones.
No quiero ocupar más espacio en aprontes, porque esta carrera merece un jinete bien montado y decidido a arribar a la meta al menos entero y con ganas de seguir compitiendo. Presiento que se derrumbó Occidente y quedaron retorcidas sus estructuras aparentemente sólidas. Creo que esa infernal nube de polvo sepultó demasiadas seguridades y tranquilidades como para hoy seguir pensando en lo bello que es vivir en esta sociedad. Se han movilizado los cimientos de nuestro occidental y cristiano modo de vida... y estoy tratando de entender porqué.

Siembra vientos... y cosecharás tempestades.
Me retrotraigo a la década del setenta. Como adolescente universitario sumé mi grito al de una mayoría harta de atropellos. Joven al fin y con la sangre en ebullición, fundamenté mi bronca hacia los “yanquis” porque representaban un estilo de sociedad “sanguijuela” que no era precisamente de mi agrado... y aún pienso igual, a pesar que los años enfriaron (un poco) esa temperatura de pensamiento y acción.
Lo cierto es que tengo la sensación que estos buenos amigos viven dentro de una película de acción guionizada y filmada por ellos mismos. Su autodefinición de “chicos buenos”, la que defienden con dientes, uñas y misiles, los autopropone como la mejor solución a todos los problemas de Occidente, claro que sus métodos distan mucho de ser coherentes con algo que conocemos como PAZ.
Característica sobresaliente fue su eterna actitud de “salvadores de la humanidad”, sólo que al momento de decidir, sus conclusiones se alejan diametralmente del diálogo y la calma. Apuntan y disparan... luego arguyen y justifican.
Nuestros hoy “comandantes aliados” esgrimen su paternalista papel de “guardianes” con la precisión de un mono con navaja. Están abriendo un grifo difícil de cerrar que bien puede llenar este recipiente al límite del ahogo. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? Del otro lado está la figura del despotismo, la inercia histórica y la locura terrorista. Imágenes de un místico universo cuasi detenido en el tiempo se superponen con la civilización y el progreso, poniéndonos en la comodidad de elegir vernos representados en uno de esos mundos y la respuesta no tarda en arribar... todos queremos permanecer en éste. Claro que de allí a entender las razones “del otro lado” y aceptarlas como válidas es como pretender que el hilo de la comprensión se estire sin romperse.
Pero lo cierto es que “los boy´s” han sido hábiles manipuladores de la teoría del caos y eternos propugnantes de que solamente con el uso de su indescriptible tecnología bélica es posible llegar al fin de cualquier conflicto. Y comienzan con lo que luego se transforma en su cine de autocrítica (Vietnam a la cabeza). Son una sociedad enferma de triunfalismo que hoy por hoy está como pollito mojado acurrucado y temblando en un rincón, pero a sabiendas de que una vez seco y recuperado, puede ser un águila con alas de acero y pico de titanio dispuesta a desgarrar a quien se ponga a su alcance. Y está a punto de iniciar su vuelo...

¿Es bueno obrar por venganza?
Se supone que en Oriente prima la violencia y una intención de castigo hacia el Occidente pecador. Al menos esa es la imagen que los medios proponen como válida. Ellos son los irracionales... Nosotros los “buenos de la película” a los que se pretende destruir. Ellos atacan... Nosotros nos defendemos... Ellos son los equivocados, nosotros escribimos con letra de molde la palabra AMOR.
Hasta aquí todo es poesía... pero cuando de demostrar cordura se trata, la mejor respuesta del gigante es levantar su pié y aplastar sin piedad. Está dispuesto a utilizar los mismos (o peores) recursos que su enemigo aunque las consecuencias parezcan salidas de un film de ciencia ficción futurista. Los adalides de la paz y la comprensión ponen en funcionamiento la maquinaria bélica más infernal jamás conocida por el hombre movidos por la sed de venganza y... ¿son mejores por eso?¿Son más justos y equilibrados al actuar así? Nadie les pide que pongan la otra mejilla... simplemente, rogamos que no comiencen a abofetear a diestra y siniestra movidos por el odio.

Los eternos atacados.
¿Será que eso de “la historia vuelve a repetirse” renace con visos de verdad? No soy un ducho en historia contemporánea, pero tengo algo de memoria producto del recuerdo de hechos que dejaron marca en mi vida. Un hito en este camino es, sin dudas, el ataque japonés a la base Pearl Harbor, en el año1941.
La recuperación económica que Roosevelt intentaba terminar se derrumbaba. La única manera de sacar totalmente la economía de la depresión sería la participacion de los EE.UU. en una guerra importante. Roosevelt y sus mentores, los banqueros internacionales, “deseaban” la guerra. Un sondaje Gallup de 1940 mostró un 88 por ciento de los estadounidenses oponiéndose a entrar en la guerra europea. Los ciudadanos consideraban que la participación de los EE.UU. en la primera guerra mundial no había contribuido a construir un mundo mejor. En 1940 (año de elección) un discurso de Roosevelt había sido preciso y determinante: “Tengo dicho esto antes, pero lo diré repetidas veces y otra vez: sus hijos no van a ser enviados a ninguna guerra extranjera”. La mejor manera de engañar las masas era provocar un ataque.
Desafiar a Alemania no resultó. Durante los primeros días de la II Guerra Mundial fueron numerosas las provocaciones a Alemania: congelar sus activos; enviar 50 destructores a Gran Bretaña, etc. Los alemanes no tomaron represalias. Sabían que la entrada de América en Ia primera guerra mundial había cambiado el equilibrio contra ellos, y evitaron una repetición de escenario.
Fracasado este intento, el siguiente objetivo fue provocar a Japón. Comenzó con los boicot´s y los embargos a Japón (acero, carbón, y petróleo). Los EE.UU. arrinconaron a Japón y éste no vio ningún otro camino de escape que obrar con criterio imperialista. Intentó entonces tomar las minas de hierro de Manchuria y de los campos de petróleo y de carbón de Indonesia para hacerse autosuficiente.
El 26 de Noviembre -apenas 11días antes del ataque japonés- los EE.UU. entregaron un ultimátum que exigió, como requisitos previos para comercio reasumido, que Japón retirara todas las tropas de China y de Indochina. Los japoneses entonces cristalizan su tratado tripartito con Alemania e Italia.
Un Memorándum del Departamento de Estado sobre las consecuencias de la expansión japonesa dictado en 1940 confirma actitudes: "Nuestra postura diplomática y estratégica general se debilitaría en gran medida por la pérdida de nuestros mercados en China, India y el Pacífico Sur (y de gran parte del mercado japonés, si Japón se vuelve más autosuficiente), y por la pérdida de las fuentes de caucho, estaño, yute y otras materias primas esenciales en Asia y la región oceánica".
El cebo ofrecido a Japón era la flota de los EE.UU. en el Pacífico. Pearl Harbor era vulnerable al ataque, siendo accesible de cualquier dirección. Los EE.UU. quebraron el código diplomático secreto de Japón en 1940. Roosevelt sabía que los japoneses iban a atacar Pearl Harbor. Washington hizo todo para facilitar el asalto japonés, a excepción de las armas estratégicas: portaaviones esperaban con seguridad a millas de distancia. Dos mil quinientas vidas eran sacrificadas para hacer que la aceptación de la guerra por las “ovejas” fuera un hecho. Y así fue...
El domingo 7 de diciembre de 1941, la noticia recorrió el país y el mundo: la marina japonesa atacó la flota estadounidense anclada en la base naval de Pearl Harbor, Hawai. El ataque duró dos horas y destruyó cuatro viejos acorazados y otros buques de guerra. Inmediatamente, el presidente Franklin Roosevelt anunció que Estados Unidos se lanzaría a la guerra, una guerra de autodefensa contra la perfidia y el expansionismo del imperio japonés. Dijo: "Nuestro pueblo, nuestro territorio y nuestros intereses están en grave peligro... He pedido que el Congreso declare que desde que Japón lanzó este cobarde ataque sin provocación alguna el domingo 7 de diciembre, ha existido un estado de guerra entre Estados Unidos y el imperio japonés".
La meta de la guerra que se comenzaba a librar en el Pacífico era conquistar colonias, explotar recursos y mano de obra e imponer dictadores títeres. Estados Unidos libró la guerra de una manera genocida y reaccionaria. Pintó a los japoneses como un pueblo de fanáticos y viles infrahumanos que merecían la extinción.

¿Los intereses de quién?
Tras la guerra, Estados Unidos proclamó el "siglo americano" e instaló más de 400 bases militares por todo el mundo para amenazar e intimidar. Ocupó a Japón, su rival derrotado, y le arrebató la mitad de Corea y Okinawa. Maniobró para dominar a China, volvió a conquistar Filipinas y tomó muchas islas y archipiélagos del Pacífico. Pero eso no le bastaba. También se estableció como principal potencia imperialista en muchas zonas que pertenecían a sus propios aliados, como Indochina (colonia de Francia), Indonesia (colonia de Holanda) y Malasia (colonia de Inglaterra). Centenares de millones de personas quedaron bajo la bota de un nuevo opresor, que les ofreció un futuro de talleres de miseria, ocupación militar, explotación sexual y dominación financiera. Algunas islas "liberadas" por la Infantería de Marina pasaron a ser terrenos de prueba de armas nucleares francesas y estadounidenses.
Más cerca aún, la Guerra del Golfo Pérsico, Somalia, las llamadas guerras antiterroristas y antiguerrilla, las sucesivas guerras de los Balcanes, las dos guerras del Cáucaso, las guerras al narcotráfico..., todas ellas se legitimaban como la puerta abierta a un nuevo equilibrio planetario que dejaba a sus espaldas las insoportables tensiones psicológicas y políticas de un sistema internacional bipolar, sostenido bajo el principio disuasorio del holocausto nuclear.

La justificación de un orden.
En Bagdad se eliminó un potencial de destrucción masiva supuestamente único. En Kosovo se restableció la sociedad civil multiétnica. En los ataques a objetivos terroristas, lo mismo se trate de arruinados campesinos colombianos, pueblos kurdos sometidos a décadas de persecución etnocida o aldeas de Afganistán asoladas por el militarismo soviético, se trata siempre de eliminar amenazas a la paz global.
Estas guerras son en sí mismas sistemas de una paz mundial. Están dotadas de un orden tecnológico, jurídico y moral que las justifica, no importa si su finalidad y la magnitud de su destrucción masiva sean transformarse en una zona de futuras inversiones de la industria energética, la ocupación militar de una región globalmente estratégica, o la eliminación de la resistencia de pueblos enteros política y económicamente reducidos a la categoría de masas humanas tercermundistas y, por consiguiente, funcionalmente desechables.
A lo largo de la Guerra Fría, la disuasión nuclear llegó a eclipsar bajo la magnitud inimaginable de su potencial destructivo técnicamente posible las guerras de alcance regional e incluso intercontinental. Mientras los dos super-estados atómicos rivales concentraban sus energías en el almacenamiento de ojivas nucleares, esta virtual inviabilidad constituía precisamente su gran coartada. Claro que esta coartada del holocausto global de la humanidad era falaz. Bajo su principio se negoció precisamente una serie ininterrumpida de guerras altamente letales, de la que Vietnam sólo constituyó un emblemático ejemplo.
Desde tiempos inmemoriales, Estados Unidos está acostumbrado a invadir y bombardear tierras ajenas (Nicaragua, Guatemala, Vietnam, Granada, Panamá, Irak, etcétera) y esa soberbia tiene su fundamento en el hecho singular de que su territorio nunca ha sido invadido ni bombardeado... hasta hoy. Y encima, hay un estímulo adicional. Los últimos movimientos de la Unión Europea, con su creación del euro y otras medidas de coordinación comunitaria, es probable que hayan causado un fundado temor en los grandes capitalistas estadounidenses: que semejante sacudida les hiciera perder el férreo control económico y financiero que siempre han ejercido sobre la Europa occidental. Y esto sería el justificativo ideal para intentar un golpe “maestro”. Luego de lo antes expuesto, ¿se puede inferir como algo descabellado un autoatentado para justificar causas y comenzar de nuevo con el delirio belicista?
La dureza y precisión del ataque y lo efectivo de la reacción popular mundial, sumados a la exigencia de “aliarse” o quedar en la vereda de enfrente oculta sutilmente un temible signo de interrogación que me está aplastando lo poco que me queda de cordura. En 1940 la “necesaria” guerra justificó 2.500 víctimas... Hoy, ¿cuántas son las que justifican tanta locura?

LA ETERNA BÚSQUEDA


LA ETERNA BÚSQUEDA.
Por Julio Archet.
Publicado el 03-06-2001

Está demostrado que producir cambios masivos es una utopía. Intereses, intereses y más intereses lo impiden. La célula social, el hombre, se debe integrar al tejido orgánico que llamamos sociedad. De no hacerlo, es considerada “tumor” y debe ser extirpada sin piedad. ¿Enfermedad o progreso? Vaya duda.

No siempre llega la inspiración cuando uno la reclama...
Un torbellino de ideas sueltas pugna por tomar protagonismo, pero el pensamiento no quiere dar forma a ninguna en particular. Es como si todas fueran una misma. Todas tienen que ver con todas. Ninguna toma la delantera. Y es horrible. Uno quiere empezar a cubrir la pantalla del monitor con letras plenas de significado y lo único que encuentra es duda y vacío...
Pero... a no desesperar... Ya llevo 7 renglones explicando que no sé qué escribir y, de hecho, lo estoy escribiendo...
A veces uno se desespera intentando descubrir un orden de prioridades en cuanto a temática de escritura. En esa desesperación, sucede lo anteriormente expuesto: un caudal de ideas que, de pronto, se encuentran con el embudo de la prioridad y...¡zas! se atropellan por pasar y al final quedan estancadas.
Todo queda resumido a la calma. Calma que suaviza la ansiedad y permite una conexión directa con el YO creativo que todos poseemos, y que es el gran salvoconducto para nuestra liberación interior.
Cuando uno se refiere a un tema tan íntimo como lo es la liberación interior muchos se sienten agredidos en su albedrío y, en realidad, no existe ni por asomo tal intención. No es que en lo personal desee concebir fórmulas milagrosas para nada en particular. Sucede que la necesidad de tratar de explicarme a mí mismo ciertas actitudes de vida comunes a todos -o casi todos- los seres humanos hace que las palabras que utilice tomen rumbos a veces no deseados y produzcan confusión.
Repito: no hay fórmulas milagrosas... sólo pensamientos orientados a dar conclusiones. Meros intentos de clarificar zonas oscuras llevando la luz del entendimiento.
Todo esto ocurre cuando uno se decide a filosofar sobre qué hacer ante la perspectiva de seguir chocando con un mundo aparentemente distinto en cuanto a la acción y el pensamiento propio. ¿Seré yo el único equivocado o tal vez el único acertado?¿En qué elementos puedo apoyarme para intentar una aproximación a la verdad?
El muy personal parámetro de comparación en el que puedo apoyarme, al menos a simple vista, es en el uso valorado del tiempo...

¿Qué es esto de uso valorado?
Bueno... creo que se refiere a si dedico tiempo suficiente a dar rienda suelta a mis pensamientos o bien estos están obturados por la indiferencia y el olvido, producto de utilizar mi tiempo para satisfacer los requerimientos de otros (llámese trabajo a sueldo para un patrón).
Creo que muy a pesar nuestro confundimos la vida con una eterna carrera en la que compiten actitudes que tienen como meta los beneficios económicos. Pero, ¿éstos son la única razón de existencia para el ser humano? ¿Todo y absolutamente todo debe estar relacionado con el dichoso dinero? Parece que sí...
Es evidente que existe un plan al que llamamos sistema que obliga a no salirse del carril, so pena de quedar fuera del tejido social. Y ese temor a la soledad hace que uno se entregue dócilmente al torrente de imposiciones al que nos vemos sometidos a diario.
Burocracia, impuestos, semáforos, papeles, papeles, papeles...
Y una sensación de vacío lentamente se apodera de nuestra voluntad, destrozándola y provocando su constante debilitamiento.
Ya sin voluntad propia, creemos que nuestras actitudes son propias y, en realidad,  nos equivocamos rotundamente.
Respondemos al “inconsciente colectivo” que, como cae de maduro, de “conciencia” no tiene ni pizca, si no ya hubiera ocurrido un milagro: la liberación de las ataduras sociales y la consiguiente puesta en funcionamiento de los valores individuales, tan importantes para una verdadera vida en sociedad. Paradójicamente, somos antisociales por ser sociales...
Sin afán de complicar la cosa más de lo que está, creo que la Humanidad se está acercando lento pero seguro a un punto de inflexión. Este tiene que ver con la toma de conciencia del porqué de nuestra existencia. Tiene que ver con las dudas que se nos despiertan cuando alguien nos dice que “siente” que tiene que cumplir con una misión en esta vida y nos pone en la disyuntiva de cuál será la nuestra, si es que la tenemos.
Todo queda resumido a un gran interrogante: ¿qué somos verdaderamente?...¿entes o partes de un todo mayor que depende de nuestra toma de conciencia que llegue a definirse?

Camino a la Sabiduría.
Los tiempos continuamente cambian y gracias a esto podemos afirmar que estamos siempre en condiciones de evolucionar. Los adelantos tecnológicos que el progreso nos ha proporcionado brindan una invalorable ayuda para el incremento de nuestro tiempo libre y su mayor -y mejor- aprovechamiento. Esto indica que están dadas las condiciones para nuestro progreso intelectual, si es que nos damos cuenta de la gran oportunidad que eso significa.
Progreso intelectual no es solamente obtener un título universitario. Es también -y fundamentalmente- un avance en el desarrollo de nuestra espiritualidad. Para ello no necesitamos fórmulas matemáticas. En cada nuevo conocimiento, por más insignificante que éste parezca, está incluida una parte sustancial de la Sabiduría Universal. Y el desafío es descubrirla. Debemos dejar que el conocimiento se incorpore a nosotros y “construya” nuestro “ser interior”.
La mera acumulación de datos no es precisamente Sabiduría...
Sabiduría es conseguir obtener la “esencia” que cada conocimiento contiene y combinarla con la que posee nuestro ser espiritual, alimentándolo y, por ende, nutriéndolo para que crezca y se fortalezca.
En cada nueva situación que se nos presenta está implícita esta hermosa posibilidad de acercarnos a la Verdad Universal.
Pero el hombre inventa sistemas para el dominio del hombre...
A veces me pregunto si aquellos que sobreviven parásitamente por la explotación de los otros lo hacen con plena conciencia del freno espiritual que aplican o, sencillamente, la ambición material les ciega la capacidad de sentir.
Sí... ya sé que suena muy ingenuo de mi parte, pero la duda existe y algo me dice que nunca podré explicarme su porqué. Salta a las claras que el dominio de los unos por los otros es un hecho harto repetido en la Historia de la Humanidad pero... me pregunto: ¿cuánto más debe esta situación continuar?¿El problema está en el conjunto humano o en cada uno de nosotros?
Voto por la segunda opción...

Hacia el cambio

Está demostrado que producir cambios masivos es una utopía. Para intentarlo la Humanidad creó un personaje apropiado: el político. Pero siempre hubo un político que impuso sus ideas y se transformó en líder y conductor de aquellos que compartían esa o esas ideas. Ese hecho “compartido” dio orígen a los “compartidos” políticos...(¿¡)... Perdón... a los “partidos” políticos.
PARTIDO: p.p. de partir.// Parcialidad o coligación entre quienes siguen una misma opinión o interés.
Y los partidos comienzan la lucha por imponer esa opinión y el individualismo se disuelve, transformándose en “partidismo”. Todos comparten la misma opinión y la defienden como quien tira de la soga en la cinchada. El objetivo prioritario es ganar, imponer la opinión y obtener el consenso de aquellos que todavía no toman partido por cualquiera de los bandos en pugna. Todo el esfuerzo es conducido a tal logro pero... a la hora de cumplir, el contenido humanitario de la opinión deja paso al interés material de la misma y, en general, queda aplastado “materialmente”. Intereses, intereses y más intereses... Y la célula social, que es el hombre, se debe integrar obligadamente al tejido orgánico que llamamos sociedad.
Por supuesto, toda célula que desentone con el tejido es considerada “tumor” y debe ser extirpada sin piedad.
Esto me enfrenta a una duda: un tumor, ¿no es una manifestación de descontento de una célula que decide asociarse a otras para producir un cambio en el organismo? De hecho, hay tumores malignos pero también los hay benignos...
Pero...¿qué los produce realmente? ¿Son una manifestación espontánea o hay verdaderas causas que los justifiquen? Difícil de juzgar, ¿no?
Sucede que el “organismo” social se autobrinda un orden que debe ser respetado por todas las células, anulando su capacidad individual en beneficio de la “seguridad” total. Pero, el organismo se olvida que todo comenzó con una célula que “decidió” por su cuenta reproducirse. Y ese poder de decisión es algo que perdura en su memoria genética, por más que le ordenen constituirse en tejido social. La célula sigue siendo un ente individual, con su núcleo de pensamiento intacto. El día que decide apartarse del tejido porque está ahogada... lo hace...
Pero sucede que otras células pueden verse reflejadas en esa actitud y “adherir” a esa nueva “tendencia”. Pero esa “adhesión” discrepa marcadamente con el “órgano” en el que está inmersa, creciendo en algunos casos desprolijamente y sin coherencia respecto al conjunto. Invade el organismo produciendo “terror” en el orden...
Así nace una “célula terrorista”... ¡¡Je,je..!! (Perdón por el ejemplo...)
Bueno... no es tan gracioso si consideramos que nos encontramos ante un peligro mortal: la destrucción del organismo.
Las fuerzas de defensa acuden al ataque porque solamente con una “intervención” externa el tumor terrorista es factible de ser extirpado. Y, a veces, sucede así. Pero el órgano ya no es el mismo. Muchas células pueden haber considerado como una total estupidez la actitud de esa célula “rebelde” pero...-y aquí aparece otra vez el pero- otras se quedan meditando en lo ocurrido y en esa meditación probablemente surge en una de ellas esa memoria ancestral dormida y...¡¡crash..!!...¡¡¡Surge un nuevo tumor..!!!
Ya sé que esto suena tendencioso, pero no me diga que el parecido con nuestra realidad no es notable.
¿Estaremos tomando decisiones individuales cuanto votamos en una elección o simplemente apoyamos la opinión de otro que, finalmente, no termina convenciéndonos de nada y empujándonos al descontento y la oposición?¿No es en el fondo estar descontentos con nosotros mismos por nuestra falta de opinión individual? ¿No será la memoria genética que nos llama? Para pensar...
En este presente que nos toca vivir, la tendencia política al “arreo” de las opiniones y su trasmutación en pensamiento atomizado indica a las claras la intención masificante que mueve a este sistema gobernante. Disimulada como búsqueda de coincidencias la tendencia al dominio queda expuesta -a veces- groseramente. Según como lo miremos, unidos también puede significar “dominados”.
En lo personal, opto por ser el lobo que aulla solitario en la noche. Prefiero la inmensidad del desierto a la comodidad del corral. Me arriesgo al tiro certero del cazador, pero nada ni nadie me convence sobre la conveniencia de formar parte del rebaño.
Tal vez el futuro dependa de unos pocos lobos aullando y no de muchas ovejas esquiladas y balando de frío y temor. Tal vez...

martes, 20 de septiembre de 2011

UN RETIRO POCO ESPIRITUAL

Carta de un marplatense solitario a quien le haya pasado algo similar en Buenos Aires.

UN RETIRO POCO ESPIRITUAL
Por Julio Archet.

Su geografía lo ubica entre la miseria de la villa 31 y el lujo del Sheraton. Febril y obligado lugar de paso para millones que llegan y se vuelven a la Capital en busca del sustento diario, hoy por hoy el barrio de Retiro es una muestra eficaz del caos nacional. Y este servidor vivió allí durante 52 horas. Agarre fuerte su bolso y acompáñeme leyendo un ratito...

Mi trabajo para CARBURANDO a veces se transmuta en otro deporte para ser encuadrado en mi cámara. Esta vez se trató de CICLISTAS Vs. CONARPESA, un partido de básquet por el ascenso a la Liga Nacional, transmitido en vivo el jueves a las 21 hs. desde Junín, Pvcia de Buenos Aires. Como también se me confirmó automovilismo para el domingo, me encontré en la disyuntiva de volver a Mar del Plata, lo que duplicaría mis costos o quedarme en Buenos Aires esperando el domingo. Opté por la segunda y aquí estoy sentado en uno de los módulos de cuatro sillas ubicados por cientos en la Planta Baja de este impresionante complejo de 300 metros por 100 conocido como T.E.B.A., Estación de Omnibus de la Ciudad de Buenos Aires, en pleno y neurálgico barrio de Retiro.
Son las 16hs. 20 minutos de un caluroso viernes que en esta aplastante Buenos Aires se sufre con más intensidad. Por suerte en el interior del edificio el aire acondicionado cumple eficazmente su función cuasi congelante. Sucede que estoy sentado justo debajo de uno de los conductos que expulsan el aire gélido y, la verdad, el frío es intenso, pero lo prefiero al "horno pizzero" que se enciende en el exterior.
Viajo provisto de mi cuaderno de notas, indispensable herramienta para garabatear sensaciones.Intento ordenar ideas. Es un oportuno momento porque lo que me sobre es tiempo.
La nostalgia "marina" me tiene a mal traer. Extraño horrores mi familia y las sencillas cosas que estimulan mi vida diaria en Mar del Plata. Esta federal ciudad me apabulla. Me carga de "nervios" e inseguridad. Escribo y a la vez veo "de reojo" mi mochila. Un descuido puede dejarte sin tus pertenencias.
Enfermo de "espera crónica", me debato entre el reloj, los tres libros que por las dudas me traje para leer y un sueño profundo que me empuja la cabeza a perder nociones. Pero la necesidad de volcar vivencias es más fuerte que el cansancio... y avanzo en la palabra.

Al borde de la locura...
Paso a describir lo indescriptible. Una nube humana se desliza por sus pasillos. Rostros en su mayoría serios y preocupados van y vienen hacia y desde todo el país y limítrofes. Exposición y oferta de automóviles en su hall de entrada. Raspadita de por medio te ganas, previo pago "hoy mismo" de $30.- el derecho a pasar 5 días y 4 noches en Córdoba y $500.- de enganche para un 0 Km., pudiendo elegir el mes y día en el que viajarías (siempre que hoy pagues los $30.-). Cuando informo a la gentil promotora la ausencia de "efeté" en mi bolsillo, me ofrecieron pagar $10.- y $20.- en unos días. No hubo dinero: no hubo trato. PERDÍ EL PREMIO...
La Planta Baja del complejo es paso obligado para los habitantes de la Villa 31, "pegada" al Norte del mismo o, más bien diría, "enganchada" por las rejas y el alambre de púas. Mientras escribo esto, decenas de chicos atraviesan el lugar ataviados con sus guardapolvo blanco. Un bullicio que se suma al ya molesto existente en este monstruo de cemento verde y piso rojizo. Hace 7 minutos (lo medí por curiosidad) que pasan y pasan.
Paro porque me duermo...

Sábado 08-03-03 / 14:30 hs.
Pasaron tantas horas que perdí la cuenta. Estoy más que atento a no dormirme, porque es allí donde te roban el bolso. Alrededor de las 21:30 hs. de anoche casi me duermo. Un guardia de seguridad advirtió mis cabeceos y me recordó prudencia. La cuestión es que para no dormirme camino por toda la estación y sus alrededores. Es así que pude, en estos 2 días de espera, comer barato.
Si tratas de comprar hecho, te afanan con los precios. Ej: un sándwich de jamón y queso= $2,50.- Yo compré 4 pebetes a $0,25.- c/u (sub-total= $1.-) y 100 gr. de queso a $1,30.-. Sumando: 4 enormes sándwichs (sin jamón pero suculentos) a $2,30.-
En la galería de la Estación se han instalado numerosos locales para ofrecer comidas y bebidas, así como quioscos. Pero son extremadamente caros. Ej: un paquete de Cerealitas comunes x 200 gr.= $2,50.- A dos cuadras, más precisamente a la salida del Ferrocarril Belgrano lo conseguí a $1,50.-
El agua mineral igual: $3.- una Villavicencio sin gas. Yo la conseguí a $1,50.-
Parecería que la urgencia de los que se van fuera la excusa para "inflar" los valores. Por otra parte, te atiende como oliendo m... ¿Se darán cuenta alguna vez que están en una simple (aunque gigantesca) estación de ómnibus?
De todas maneras, debo reconocer que ante mi sorpresa, encontré OFERTAS... algunas por cierre definitivo y otras vaya uno a saber por qué...

Un corazón latiendo, aunque al borde del infarto...
Por si alguna vez te toca llegarte a este monumento al transporte colectivo, te cuento que se trata de un largo edificio (300 mts.) dividido en tres niveles. El inferior es para despacho y retiro de equipajes y encomiendas. El medio alberga las dársenas de salida de los ómnibus y una galería limitada por pasillos interminables. En el superior encontramos las boleterías de todas las empresas del país.
Este cajón alargado se subdivide a su vez en 6 secciones definidas por 5 puentes. En cada uno de ellos hay carteles indicadores que guían para facilitar que el viajero encuentre el rumbo. Es así que , código de colores mediante, la división es por regiones:
>    Azul oscuro = Sur.
>    Violeta = Cuyo.
>    Naranja = Noroeste.
>    Rojo = Centro.
>    Verde = Noreste.
>    Celeste = Costa Atlántica.
>    Gris = Internacionales.
Si entrás desde la rampa principal de acceso sobre la avenida Antártida Argentina te vas a encontrar con que la numeración de las boleterías es impar por la izquierda y par por la derecha. La región Sur ocupa desde la 1 a la 28. Cuyo, Noroeste y Centro, de la 29 a la 97. Noreste, de la 98 a la 148. Costa Atlántica, de la 149 a la 186. Internacional, de la 187 a la 206. Como puede apreciarse, está presente toda la oferta nacional y de países limítrofes.
Saliendo del edificio por los 5 puentes se accede a las calles de circulación interna. En el nivel medio y por no más de 5 minutos, paran los taxis, remises y particulares que traen pasajeros. En el inferior podes tomar taxis o estacionar tu vehículo particular en una amplia playa de estacionamiento. En el último tramo se encuentran las paradas de ómnibus. O sea, que salís bajo techo y llegás a las paradas totalmente guarnecido.
Un potente sistema de sonido amplifica la voz de al menos 10 locutores que, por turno, se encargan de informar salidas y arribos.
Seis escaleras mecánicas, así como una rampa continua de entrada y salida del complejo, colaboran en el esfuerzo de subir tantos niveles. Además, hay a disposición ascensor, sillas de ruedas y camillas para discapacitados o emergencias médicas.
El aire acondicionado hace de éste ámbito un paraíso de frescor en verano y un abrigado y cálido recinto en invierno (me consta porque lo pasé).
Además de la vigilancia propia, la Policía Federal instaló una comisaría en el predio y provee constantemente de personal patrullando en cuatriciclos eléctricos tanto en el exterior como en los pasillos interiores.
En el nivel medio, a la derecha e izquierda de cada puente, se encuentran los baños para damas y caballeros. En el superior se repiten, pero sólo para uso del personal de boleterias.
Caminar de punta a punta lleva varios minutos en especial cuando ocurren los momentos "pico". Estos dependen de los horarios más usuales de llegada y partida de pasajeros. En mis múltiples "aguantes" en espera de la salida de mi ómnibus, legué a detectar los siguientes: 05:00 am, 07:00 am, 09:00 hs. am, 11:00 hs. am, 13:00 hs. pm, 15:00 hs. pm, 19:00 hs. pm, 22:00 hs. pm y de 0 a 0:30 hs. am.
Entre la 1 las 5 de la madrugada, las llegadas y salidas son esporádicas y no superan la cifra de 5 coches por hora.
En los momentos pico mencionados más arriba se cubren totalmente las 75 dársenas, que son renovadas en un plazo que no supera los 10 minutos máximo. Si hacemos cálculos, por hora pueden haber circulado más de 300 unidades de transporte.
¡¡Ahora me explico el bochinche..!!

Siempre hay un Carlitos.
Semejante ámbito de convivencia humana no escapa a contener ciertos personajes pintorescos que lo eligen como su hogar. Así lo conocí a Carlitos, un hombre de unos 55 a 60 años que recorre todo el tiempo los pasillos emitiendo fuertes gritos como:
-"¡¡Eeeehhh..!!  ¡¡Oooohhh..!!" y otras formas no menos agresivas de gritar... pero llamativas por el volumen solamente, porque este amigo no mata una mosca. Solamente asusta e intimida... nada más...
Otro personaje es el "perrito vigilante". Éste pichicho mezcla de ovejero con vaya uno a saber qué, camina "solemne" junto a uno de los vigiladores y obra por imitación. Si el tipo para y mira, él hace lo mismo. Si grita, él ladra. Además, te pone "cara de malo". Claro que si le estirás tu mano se acerca feliz moviendo su cola a recibir la caricia o alguna galletita... (no... no es coima).

Tiempo sin tiempo...
Parece ser que las agujas del reloj de la boletería que se encuentra frente a la hilera de asientos en uno de los cuales me encuentro, tuvieran que vencer la fuerza de la gravedad para avanzar. El tiempo no es mi aliado en la espera. He llegado normalmente a un promedio de 4 a 6 horas de espera para tomar mi ómnibus. Pero en esta ocasión he batido mi propio récord: 52 horas esperando desde el viernes al domingo para trabajar en el autódromo y recién volver a casa.
No tengo parientes para molestar y un hotel en las cercanías me cuesta $35.- por día. Esto responde a lo que Ud. pensó: -"¿Por qué no se va a otro lado?"
En cuanto a mis compañeros, todos trabajan y no puedo transformarme en una molestia.
No dan los costos. No dan los tiempos, pero amo mi trabajo hasta el extremo de sufrir alejarme de los míos. Esa es la parte más difícil para mí. Extraño muchísimo a mi mujer y los nenes. Perdido en esa marea humana cargada de bolsos, navego en soledad y mastico mi tristeza. A los 50 pirulos éste bendito país todavía me obliga a estos aparentemente pequeños pero, para mí, muy duros sacrificios.
Son nulas mis posibilidades de trabajar en TV desde Mar del Plata, así que me aferro a esta oportunidad de mantener con dignidad el sustento para mi familia.
Trato de no perder el valioso y ocioso tiempo. Leo mucho y, como ahora, escribo. Y camino...

Para sacarle el cuero al país...
Al atardecer, me fui a recorrer Florida y Lavalle. Me encontré con un bosque de arbolitos (más mujeres que varones) y una pléyade de artístas callejeros que varían entre chicos tocando acordeón, estatuas humanas, el doble de Chaplin, hasta parejas de bailarines de tango con gomina y todo.
Mucho extranjero (inglés y portugués los idiomas que reconocí) comprándose todo, en especial cueros y artesanías. Mucho pobre ofreciendo lo que puede por monedas. Muchas parejas gay (me llamó la atención la cantidad). Mucho quilombo... demasiado para mi tranquilo gusto marplatense.
Son apenas 10 cuadras las que separan este lujo casi insultante con la realidad apabullante de Retiro, que bajo la atenta vigilancia del Monumento a los Ingleses (...) cobija tres estaciones de ferrocarril y una de ómnibus, la más grande del país ( en todo sentido)... mi "momentáneo hogar porteño"...
Los alrededores de Retiro son el fértil y abonado campo donde crecen como hongos puestos de venta de cualquier cosa. La policía los erradica cada tanto pero tienen rueditas. Y se vuelven a instalar. Mujeres mayores y hombres harapientos comiendo, haciendo sus necesidades y durmiendo completan el cuadro de las miserias urbanas que me asombran paso a paso. Mugre por todos lados. Olor a orín.. Voces que ofrecen su mercadería y un infernal y multiplicado bip-bip emitido por los despertadores ofrecidos en venta le ponen el sonido ambiente a esta patética y desenfocada película de la realidad.
Por fin el regreso... Terminé con mi trabajo... Terminé con la odisea de tiempo y espera... Comencé con una nueva reflexión y no puedo evitar estar triste.




lunes, 19 de septiembre de 2011

SOY LO QUE DOY.


De cuando la fidelidad a la vida te acerca a la muerte.

SOY LO QUE DOY.
Por Julio Archet.

Después de cuarenta y nueve años de vida y más de un chichón, no debería llamar mi atención ser blanco de algún molesto por mi proceder. Es que mis actitudes se encuadran dentro del espectro visible de la VERDAD y no puedo evitar luchar por ella. Y si la consecuencia es el riesgo, lo prefiero a la comodidad de lo establecido, porque no soporto ser oveja en el corral de los ineptos. Por este medio agradezco a quien quiere matarme por recordarme quién soy.

La eterna lucha entre el bien y el mal... ¿De qué lado se debe estar? Respuesta sencilla para quien fue educado en la Paz y el trabajo diario honrado como único mecanismo de subsistencia para sí mismo y los suyos.
¿Es indispensable llevar una existencia tibia y despreocupada o, como hicieron todos aquellos que han intentado empujar el carro del progreso, nos “jugamos” a ir un poco más allá y nos comprometemos con proyectos, ideales y el más infinito de los etcéteras?
El que escribe esto ha llevado una existencia plagada de intentos de cambio. Algunos vieron la luz. Otros, tan siquiera quedaron en el tintero de las ideas. Pero de lo que no me arrepentiré jamás es de haber intentado avanzar en el camino de mis instintos.
El tobogán de la incertidumbre me vió muchas veces caer a velocidad de tiempo... pero ese vértigo no amedrentó mi espíritu. Siempre intenté ser fiel a mi visión de la vida. Equivocada o no, es MI VISIÓN.

Mente demente.
¿Que significa estar loco en este mundo de cuerdos que se están autodeterminando un futuro negro y con escasas esperanzas? En lo personal, prefiero la libertad de la locura a la cárcel de la cordura. Porque lo establecido no forma parte de mi partitura. Mi música suena libre de ataduras y corre al ritmo de los tiempos. Improvisar sí... formar parte de la orquesta, también... pero tener que interpretar lo compuesto por otros músicos reconozco que se me hace difícil, puesto que la combinación de mis sonidos vitales es absolutamente personal. Aunque a veces desafinada, mi canción surge fuerte y desafía lo establecido y lo reglado. ¿Importa mucho ser original al momento de sentir? Digamos que es consecuencia directa.
La cuestión es que para algunos estoy completamente “crazy” en lo que respecta a mis fundamentos sociales. Para otros, simplemente no existo. Y para los más atentos, me he transformado en una “amenaza” a sus decretados abusos de poder.
En fin... soy así... Un “demente con mente” o viceversa, depende del lado que se me mire. Si es de adentro, es más fácil encontrarme. Porque “de afuera” causo la más diversa de las reacciones. Y juro que no es intencional... simplemente me “interpretan” de las mil maneras posibles y, por ende, le agregan a la figura que me representa la más variada de las configuraciones: déspota, autoritario, chanta, brillante estratega, loco de atar, charlatán, contradictorio, mesiánico, etc, etc.
¿Importa mucho cómo a uno lo ven los demás si es prácticamente imposible e innecesario intentar cambiarles la visión, porque, precisamente, forma parte de su fuero íntimo y más respetable? Pérdida absurda de tiempo al momento de tener que ser uno mismo.

Yo soy yo, según yo...
Considerando  el hecho de  ser yo mismo el que escribe esto tal vez pueda leerlo imparcialmente. Sucede que no me gusta prejuzgar lo que me digo a mi mismo, puesto que muchas veces... ¡qué digo!...¡¡muchísimas veces..!! me he encontrado hablando de mí sin creer lo que estaba oyendo.
Pero bueno... uno propone y, a veces, se predispone.
Hace ya un tiempo que me conozco y puedo decir que me llevo relativamente bien conmigo. A veces tengo algunos “encontronazos”... más que nada en esas ocasiones en las que hago algo sin avisarme previamente. Me parece una absoluta falta de respeto conmigo mismo. Es más. Pienso que es una actitud que debería cambiar para evitarme problemas. Pero me lo digo continuamente... y nunca me escucho con la suficiente claridad como para cumplir con lo pactado. Evidentemente, soy mi peor enemigo.
Pero... no quiero aburrirlos con mis defectos. Y vaya que los tengo. No. Hoy quiero que me conozcan. Que sepan quién soy y porqué soy.
Mi historia comienza como la de cualquier pequeño: siendo niño. Recuerdo como si fuera hoy cuántas veces me escondía los juguetes para después volverme loco buscándolos. Nunca supe bien si me lo hacía a propósito o sin darme cuenta. Lo cierto es que los juguetes desaparecían por arte de magia. Pero no me quedaba con las ganas. Ipso facto, iba a contarle a mamá que mis juguetes no estaban en su lugar habitual y que yo mismo los había escondido quién sabe dónde. Recuerdo la cara de mamá. Me miraba como sin  comprender. Es que era tan simple. Yo ya empezaba a hacerme la vida imposible... y nadie me creía...salvo yo mismo, claro.
Como verán, mi infancia conmigo mismo ya preanunciaba mis conflictos futuros. Era más que evidente que existía algún tipo de odio o bronca contenida...  yo más bien diría envidia. Es que yo siempre fui más inteligente de lo que yo mismo pensaba. Mis notas en el colegio sobresalían acumulando dieces...  ¡y qué bronca me daba ver mi boletín! Un día me traté de “traga”...¡¡Boomm!! estalló la bomba...  ¡casi me mato a palos! Nunca supe si me separé por voluntad propia o algo me dijo muy íntimamente que no  debía hacerme caso cuando me decía las cosas.
Pasó una vez...
Pasó otra vez...
Pasaron varias veces... y comprendí que no me estaba entendiendo conmigo mismo.  Estaba complicando mi relación incesantemente, y eso realmente me enervaba.
Un día, cansado de darme y darme, decidí hablar conmigo. ¿Y cuál fue mi actitud? No me di ni cinco de bola.
Eso fue la gota que derramó el vaso. Una cosa era hacerme la vida imposible...¡¡Pero ignorarme!!... eso sí que no iba a permitírmelo. Y me mandé a la mierda.
Estuve como una semana sin hablarme. Por más que quisiera reconciliarme conmigo mismo, no me iba a dar la oportunidad, ¡¡qué tanto!!
Pero la paciencia tiene sus límites. Un día, viéndome al espejo, comprendí que si prolongaba esta actitud iba a alejarme innecesariamente y peligrosamente de mí. Y me llamé a la reflexión. Menos mal que ese día estaba dispuesto a escucharme, y lo hice. La reconciliación fue gratificante. Es más. Me invité a tomar un café. Pero yo no tomaba café, así que acepté un té. Estuve un buen rato cavilando qué decirme, pero no me salía nada. El té humeaba como mi mente, que febrilmente intentaba encontrar las palabras para llegar a mí mismo. No fue fácil, pero me tuve paciencia. Al cabo de una hora el té ya estaba frío. No pude tomarlo. Comprender que mi actitud era errónea fue traumático, pero lógico.
Tenerme más paciencia era el objetivo, así que decidí darme una  tregua. Y empecé a escucharme sin recelos ni preconceptos. Me costaba, pero convivir conmigo era el objetivo, y lo cumplí.
Lo cumplí hasta hoy...
Pero esa es otra historia.

Estar en la mira...
Estar al filo de la navaja puede significar algún que otro corte.
La voluntad de hacer es vehículo de todo tipo de consecuencias, algunas indeseables... pero, en fín, si uno intenta sembrar Justicia, es probable que alguien se sienta no del todo satisfecho con los resultados.
Hoy me encuentro en la mira del “molestado” por mis actitudes. Mi vida, según él, está en sus manos. Y yo espero... espero estar solamente frente a una reacción irracional del miedo... Y espero también no ser vencido por mi propio miedo.
Lo único que le pido a la razón es un espacio pequeño, pero tal vez decisorio.
Hoy soy el ciervo que se atrevió a subir a lo alto del monte y se ha puesto a la vista de los cazadores. Ojalá el futuro me tenga como testigo...

                                                                                                                                                                

UN DUEÑO DE A RATITOS.


Vida de perros.

UN DUEÑO DE A RATITOS.
Por Julio Archet.

Vagabundean solitarios por la playa y las calles de la ciudad. Por el módico pago de una caricia, te brindan el afecto de un “lambetazo” y una movida feliz de cola. Son afectuosos con los chicos y se dejan mimar por ocasionales transeúntes hasta que, sorpresivamente, siguen su camino... Adónde van nadie lo sabe. De dónde vienen, tampoco... Son el vivo recordatorio de la crueldad y el abandono. ¿Usted tiene perro? Entonces, va a saber apreciar lo que sigue.

En general son perros “marca perro”. Cruzas indefinidas en las que la diversidad natural ha hecho obra.  No poseen certificados que avalen su nacimiento ni determinen su orígen, pero sí pueden jactarse de poseer el don de ser perros en “estado de supervivencia”.
Personalmente me he topado con ellos en infinidad de ocasiones. Sucede que por vivir en un departamento pequeño no poseo las comodidades suficientes como para permitirme convivir con un perro, cualquiera sea su tamaño. Mis hijos pequeños han reclamado por años esa peluda presencia y tanto mi mujer como yo hemos sufrido la obligada misión de negarnos a tal requerimiento. Es entonces todo un acontecimiento cuando nos encontramos con estos ocasionales amigos y gozamos de su compañía mientras caminamos por las calles del barrio o por la costanera.
En la mayoría de los casos son el producto de un abandono intencional cuando los turistas se alejan de la ciudad luego de pasar sus vacaciones. Dado que no quieren regresar a sus hogares portando una presencia “extra” no tienen mejor idea que dejarlos librados a su suerte en cualquier rincón descampado. Así, desprovistos de la más elemental muestra de amor humano, estos perrunos símbolos de la irresponsabilidad deambulan infatigablemente, tal vez intentando encontrar ese afecto perdido.
La ternura que reflejan sus miradas y la docilidad de su carácter denota haber convivido con humanos. No son huraños ni se molestan con algún que otro tirón de orejas o cola por parte de los más pequeños. En fin... son un “cacho” de amor puro e incondicional.
No tengo perro, pero eso no quita que escriba sobre él...

Una historia con cola.
Hace 30 millones de años, durante el período Oligoceno, apareció sobre la Tierra la primera criatura con apariencia de perro, el Cynodictis, un animal parecido a la mangosta con un largo hocico. Los fósiles más primitivos de la familia de los perros se han encontrado en Norteamérica y son de este período.
Otra criatura parecida a los cánidos, el Tomarctus, evolucionó durante el período Mioceno hace 24 millones de años. A su vez, hace 300 mil años, el género Canis evolucionó, convirtiéndose en Canis lupus o Lobo. Descendiente de este lobo, el primer perro doméstico es de hace unos 12 mil
años.
El lobo es el antepasado de todos los perros domésticos, incluido el Gran Danés, que es mucho más grande que el lobo y el Chihuahua, que es mucho más pequeño. Las formas externas de estas razas pueden parecer completamente distintas de las del lobo y entre sí, pero dentro de su piel cada perro siente y se comporta como un lobo.
El lobo es el más grande de todos los perros salvajes actuales.
Durante la última Epoca Glacial, hace unos 40 mil años, tanto los lobos como los humanos vivían en grupos familiares de cazadores sociales. Probablemente los lobos empezaron a alimentarse de carroña y a comer los desperdicios que dejaban los humanos. Con esto, algunos lobeznos llegarían a amansarse y al cabo de muchas generaciones se convirtieron en perros domésticos.
La gente del antiguo Egipto y Asia Occidental fueron los primeros en criar diversas clases de perros, tales como Mastines y Galgos.
En tiempos de los romanos existía ya la mayoría de las formas y tamaños de perros conocidos actualmente. Usaban Galgos y perros de presa para cazar, mientras los grandes Mastines se consideraban ideales para la pelea y para la guerra. Igual que el actual letrero "Cuidado con el
perro", los romanos escribían "Cave canem" que significa lo mismo en latín. Todo esto se sabe por los restos óseos de estos perros, pero mejor aún por las figuras, pinturas y otras obras de arte que representan a estos animales. En el mundo antiguo se tenían perros para cazar, pastorear, como guardianes, para el deporte y, como hoy día, de compañía.  .
En el Lejano Oriente se usan los perros con muchos fines y se les incluye en el culto religioso.     
Siempre desde los tiempos del antiguo Egipto, los perros en las pinturas y esculturas se han representado llevando collares, hasta épocas relativamente modernas.
Todos los perros domésticos del mundo, tanto un Pequinés como un Gran Danés, han heredado los ojos y orejas de su antepasado el lobo. Todos sus sentidos han evolucionado al ser un cazador social de grandes presas, pero estos sentidos se han adaptado y desarrollado en las distintas razas caninas por medio de la "selección artificial". Esto significa, por ejemplo los Galgos, que a aquellos cachorritos con una especial vista se les ha seleccionado como futuros padres durante siglos, de manera que en el transcurso del tiempo los Galgos han desarrollado una vista aún mejor que la de los lobos. Un cambio que se ha producido en casi todos los perros domésticos es que los ojos miran hacia adelante más que hacia los lados, como sucede en el lobo. Al lobo se le ha exterminado en la mayor parte de su vasta área de distribución en Europa y Asia, y el perro Cazador Africano y el Dole se encuentran asimismo en peligro de extinción. Solamente los chacales y coyotes, al ser más pequeños y más adaptables, continúan prosperando.
Los cánidos silvestres vivieron originalmente en todos los continentes del mundo, menos en Australasia, donde han sido introducidos por el hombre, y en la Antártida.
El perro Cazador Africano es uno de los más sociables de todos los miembros de la familia canina. No es en sí un perro, puesto que no desciende del lobo, sino que pertenece a un grupo propio, el género Lycaon. Estos viven en grandes manadas familiares y poseen un elaborado sistema de comunicación por medio de movimientos corporales y ruidos. Recorren de día distancias enormes en busca de presas para cazar.
Los Dingos de Australia (derecha) han prosperado tanto en estado salvaje que hasta hace muy poco tiempo no se reconoció que en origen eran perros domésticos traídos a Australia por los aborígenes nativos hace al menos 4 mil años. Estos son probablemente los únicos descendientes puros de los perros domésticos prehistóricos.

Perro que ladra...
El ladrido es el tipo de vocalización más frecuente del perro. Las situaciones en las que puede aparecer son diversas, como lo es también su significado. El ladrido del perro tiene como función principal la defensa frente a personas o perros desconocidos y la protección del territorio. De hecho, los perros callejeros suelen ladrar con menos frecuencia que los que viven en una casa. Además de por una cuestión defensiva, el perro puede ladrar por otros motivos, por ejemplo para atraer la atención de sus dueños o durante el juego.
Los lobos ladran mucho menos que los perros y esa diferencia refleja el cambio introducido por el hombre durante el proceso de domesticación. A través de muchas generaciones de selección genética el ser humano ha potenciado el ladrido del perro, que de hecho podría considerarse la primera "alarma antirrobo" de la historia.
El ladrido no siempre es indicativo de una actitud agresiva. Para poder interpretar un ladrido como agresivo es preciso analizar el resto de señales comunicativas del perro, en especial las de tipo visual.

Ser o no ser... perro.
Para los perros formar relaciones sociales es casi una necesidad vital. Por ello, los perros que se ven privados del suficiente contacto social, ya sea con personas o con otros perros, pueden llegar a padecer trastornos de conducta, algunas veces muy graves. La vieja idea de que todo lo que necesita un perro para ser feliz es espacio físico no sería correcta. En lugar de ello podría decirse que el bienestar de un perro se basa en tener un mínimo grado de contacto social y si además dispone de espacio físico, mejor que mejor.

El mejor amigo del hombre.
La expresión "el perro es el mejor amigo del hombre" no es producto de la sabiduría popular sino el extracto de un discurso pronunciado por el abogado norteamericano George Graham Vest.
Esta es la historia...
Una mañana el señor Charles Burden descubrió que su galgo "Old Drum" (viejo barril) había sido asesinado. Por el tipo de munición utilizada y por el lugar donde se encontró el animal, supo que el autor del hecho había sido su vecino y que no había actuado en defensa propia, sino a sangre fría.
Así fue como Charles Burden decidió iniciar una acción judicial a Leónidas Hornsby, su vecino y matador del perro.
Corría el año 1871 y el doctor George Vest pronunció este discurso al jurado del tribunal de Warrensdburg, Missouri, Estados Unidos:
"Caballeros del jurado:
El mejor amigo que un hombre pueda tener, podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo. Su propio hijo o hija, a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud. Aquellos que están mas cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores.
El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, se volará en el momento que más lo necesite.
La reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.
Las personas están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir.
El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar, es su PERRO.
Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.
Besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, mas allá de la muerte".
Un profundo silencio llenó la sala de audiencias cuando el Dr. Vest terminó. Los hombres del jurado quedaron vivamente emocionados, mientras que algunos integrantes del público irrumpían en llanto.
El jurado decidió en forma unánime castigar a Leónidas Hornsby con una multa de 550 dólares (400 dólares más de lo que marcaba el límite legal) y la frase "El perro es el mejor amigo del hombre" se hizo popular para siempre.

Un dueño...
Hace pocas noches volvíamos de cenar con mi familia y se nos “pegó” un simpático perrito. Caminó unas cuadras con nosotros y lo hacía como “jugando” a ser nuestro. Se pegaba a mi pierna derecha y caminaba con orgullo y firmeza.
Llegamos a la puerta de nuestro edificio y, por supuesto, comenzó la despedida. Mikael, el más chico de mis hijos, comenzó a llorar de pena por no poder entrar a casa a nuestro nuevo amigo. Nos deshicimos en explicaciones, pero el llanto continuaba. Mientras tanto, nuestro perruno acompañante, con mirada resignada (no exagero) comenzó a descender por la escalinata del edificio y se detuvo en el primer escalón. Como admitiendo su destino de soledad, nos hecho una última mirada y se alejó.
El chiquitín se calmó... pero un dejo de nostalgia invadió mi pensamiento. El perrito supo que hacer... Impidió más sufrimiento con su partida... ¿Casualidad o preintención? No importa... Tal vez no lo veamos nuevamente, pero fuimos sus dueños “por un ratito”... Es probable a él le baste con eso. Es probable...